lunes, 10 de septiembre de 2012

Matar marcianos es tarea de todos


Muchos habrán oído hablar de Kickstarter, una página web donde se proponen proyectos con los que la gente puede colaborar desinteresadamente. Y cuando digo "colaborar", me refiero a donar dinero ;) La idea es muy buena, llena de potencial y aunque parezca mentira, ha funcionado y sigue funcionando en multitud de casos. Sólo lamento que, por lo que he podido ver, todas las categorías son, digamos, artísticas, es decir, que se puede ayudar en la financiación de películas, videojuegos, exposiciones de arte, alimentación... Pero no hay una sección de proyectos "sociales", con el potencial que esto podría tener. Quizás los creadores han pensado que para eso exactamente están las ONGs, lo que no deja de ser cierto, y por otro lado, los proyectos de Kickstarter, de manera oblicua, también pueden contribuir a cambiar el mundo, quizás permitiendo que un director de cine con muchas cosas que decir pero ningún estudio que se atreva a financiar su película, logre llevar a buen puerto su idea... O quizás permitiendo que se realice el proyecto del que voy a hablar hoy: la feria GaymerCon 2013.


Si nada se interpone y el mundo no termina a finales de 2012, el 3 y 4 de agosto de 2013 se celebrará la GaymerCon, la primera feria de videojuegos especialmente dedicada a jugadores LGTB, a la que obviamente puede asistir cualquier persona tenga la orientación que tenga, como se sobreentiende que ya era el caso con las demás ferias. ¿Y de qué sirve esto entonces? Pues de bastante, en mi opinión, ya que esto abre una grieta más en el muro de los estereotipos. El mundo de los videojuegos era tradicionalmente considerado un gueto para hombres, principalmente adolescentes etiquetados como "frikis". Sin embargo, pronto los departamento de marketing del mundo vieron lo absurdo que era centrarte en una pequeña porción del mercado, cuando podían darle un bocado mucho más grande al pastel.

Es un poco triste, si lo piensas, cómo uno de los factores principales para superar prejucios y fomentar el respeto por los grupos marginados es convertirlos en un segmento de mercado lucrativo. ¿Quién quiere que los videojuegos sean sólo cosa de hombres cuando el otro 50% de la población tiene la billetera disponible también? ¿Tiene sentido que el director de un hotel sea homofóbico cuando, con un poco de publicidad extra, su hotel puede aumentar sus reservas con parejas gays y lesbianas, probablemente sin hijos y por tanto con más dinero para gastar en otras cosas? El respeto y la igualdad se consiguen muy rápido por la vía de la rentabilidad.

En fin, le deseo mucha suerte a la GaymerCon. Si el evento alcanza la suficiente popularidad (y pienso que así va a ser: es una noticia curiosa), mucha gente se verá en la situación de replantearse el estereotipo firmemente plantado en sus cabezas. Revisar el concepto de que un gay sólo puede estar obsesionado con las cremas, el gimnasio y la ropa, la idea de que una chica no puede pasar un buen rato matando zombis en perspectiva de primera persona.

Y de este replanteamiento sólo pueden salir cosas buenas :)