domingo, 12 de enero de 2014

El hip-hop, el homo-hop y la homofobia

We press play, don't press pause
Progress, march on!
                                      (Macklemore & Ryan Lewis, "Same Love")

Cuando, durante el verano de 2012, el dúo de hip-hop Macklemore & Ryan Lewis (los que llevaban 20 dólares en el bolsillo) lanzaron el single Same Love, se convirtieron en los pioneros de unas cuantas cosas. La canción, según Wikipedia, logró ser la primera en la historia que defendía el matrimonio homosexual en entrar en el top 40 de Estados Unidos. El single tenía como portada la foto de una pareja real de hombres:  el tío de Macklemore y su novio, algo inédito en el mundo del hip-hop, como mínimo del comercial (para más inri, no se trataba de dos jovencitos guaperas que ayudaran un poco a impulsar las ventas, sino de dos ancianos corrientes y molientes, la pesadilla de todo director de márketing). Y respecto a la canción en sí, pues qué añadir a su emotiva y sincera letra, en la que Macklemore expresa sus propias dudas sobre su sexualidad cuando era más pequeño, su tristeza ante la homofobia rampante en el mundo del hip-hop ("Si fuera gay, pensaría que el hip-hop me odia"), el uso extendido de la palabra "gay" para expresar algo negativo, su defensa del matrimonio igualitario aún reconociendo que sólo con eso no se acaba la batalla ("Un certificado en papel no va a solucionarlo todo, pero es un buen principio"), alguna crítica contra la homofobia de la iglesia y, en fin, vale la pena leerla entera.



No descubro la pólvora si digo que, si hay una cosa que caracteriza al mundo del hip-hop, es no ser precisamente muy progresista en lo que se refiere al mundo LGTB. Las letras a menudo son homofóbicas, y en las peleas verbales entre raperos, es habitual cuestionar la "hombría" del rival en cuestión, llamarle maricón, y etcéterea. Las chicas tampoco se libran de su cuota de lesbofobia. Vamos, un ambiente así como de patio de colegio/instituto que en otros ámbitos musicales no se da, o incluso muy al contrario: los artistas se apresuran a dejar clara su postura pro-gay, o incluso fomentar un estatus de icono LGTB, a veces dando la impresión de que lo hacen con el objetivo de no perder un trozo de pastel de público. Ya sabes, si a las giras normales y tal les sumas un Orgullo aquí o un acto especial allá, pues eso que te llevas. (Parezco un desagradecido quizás, pero sólo quiero decir que aunque está muy bien tener tantos apoyos desde el mundo del pop, a veces no puedes evitar sentir que muchos no apelan a tu corazón, sino a tu bolsillo).

Pero volvamos al hip-hop. Como suele pasar, lejos del mundo mainstream, las cosas no están tan atrasadas y hay una cierta escena, no muy grande pero variada, de raperos LGTB. Gente como Deadlee, Katastrophe, Aggracyst, Mykki Blanco, los ya desaparecidos Deep Dickollective y bastantes más. Durante unos años hubo incluso un festival internacional celebrado en varias ciudades dedicado a la escena hip-hop LGTB, el PeaceOUT World Homo Hop Festival, que se le celebró de 2001 a 2008. La página web al parecer estuvo activa tiempo después de la celebración del último festival, pero lamentablemente parece que ya no está disponible. Sigue en pie en cambio la página dedicada al documental que se rodó sobre este evento, Pick Up the Mic, en 2006, en la que puedes encontar un montón de información sobre los artistas incluidos, videos, enlaces y más cosas.

Y agárralo fuerte, que con tanta gente dentro debe de pesar

En el mundo del hip-hop comercial, en cambio, las cosas no se mueven tanto, pero van apareciendo pequeños chispazos que hacen tener esperanzas. Además del single con el que empezaba la entrada (que dado su éxito, ya se puede considerar mucho más que un "chispazo": más de 100 millones de visitas en YouTube y contando), otras cosas han ido ocurriendo. Algunas un tanto tibias, como la amistad de Eminem con Elton John y su "defensa" del matrimonio homosexual ("Todo el mundo debería tener la posibilidad de ser igual de infeliz, si es lo que desean"), o las palabras de 50 Cent ("Si el presidente Obama está a favor, quién soy yo para ir en contra", "Cada uno que haga lo que quiera"...), todo un progreso teniendo en cuenta las cosas que había rapeado y dicho antes, como cuando bromeó en Twitter sobre el suicidio de un chico agobiado por su homosexualidad.

Kanye West ha puesto su granito de arena también, reconociendo que si bien hasta cierto punto él mismo no dejaba de ser un tanto homófobo ("No me sentiría cómodo yendo a un desfile del Orgullo"), estando en el mundo de la música había comocido a un montón de gays que le habían parecido buena gente, y se cuestionaba la ignorancia que revelaban esos prejuicios. Entre las chicas, tenemos a Azealia Banks, que ha salido del armario como bisexual (aunque no quiere verse encasillada sólo con esa etiqueta), o a Nicki Minaj, que en un momento dado también se definió como tal, aunque luego se retractó... En fin, nos quedan su apoyo a la comunidad LGTB y su alter ego rapero Roman Zolanski, que entre otras cosas es gay.

Nicki Minaj, literal y figuradamente rosa

Un párrafo aparte se merece el caso de Frank Ocean, que, en un movimiento crucial para la evolución social del mundo del hip-hop, reveló en una impactante carta abierta que unos años atrás estuvo profundamente enamorado de un chico. En el mundo del hip-hop, lleno de rivalidades, Frank Ocean es una de las figuras más universalmente respetadas, y desde el principio las críticas alabando su producción musical han sido casi unánimes. Por otra parte, Frank es miembro del colectivo Odd Future Wolf Gang Kill Them All (a menudo resumido en Odd Future para no pasarte siete días tecleando), no precisamente un rebaño de corderitos, con sus letras violentas y acompañadas de algún insulto homofóbico que otro, con lo que esta salida del armario podía colocarle en una posición delicada, no sólo de cara al mundo hip-hop en general, sino en su propio círculo. Sin embargo, la historia tuvo un final feliz, y Ocean recibió numerosas muestras de apoyo del mundo hip-hop y de la música negra en general: desde Jay-Z y Beyoncé y hermana Solange, hasta Russell Simmons, co-fundador del sello hip-hop Def Jam, pasando por 50 Cent, hasta Tyler The Creator y otros miembros de Odd Future. Una confesión así habría sido impensable unos años atrás, así como una respuesta tan positiva. Desde luego, también le llovieron los comentarios negativos desde Twitter y demás, pero teniéndolo todo en cuenta, el paso es importante y la sensación que deja es que las cosas, paso a paso, van cambiando.

Frank Ocean, mirándote fijamente

Así que ya veis, incluso en un sector tan homofóbico como este, a paso de tortuga pero sin pausa, las cosas van evolucionando. Así a bote pronto, y comparándolo con el resto de la cultura popular en general (música pop, películas, telecomedias, etc.) diría que en este tema estamos figuradamente a principios de los 90, así que si todo sigue bien, en unos quince años o así las cosas podrían haber cambiado muchísimo. Paciencia, y al toro.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Batalla navideña

Soldiers and dolls won't give away my childhood dreams,
I was a pirate, I conquered
and I sailed free.
                            (Gala, Let a Boy Cry)

Una de las tareas típicas de estos días de Navidad es la obligada visita a la tienda de juguetes, en busca de esos regalillos que harán las delicias de los hijos, sobrinos, nietos y demás. El caso es que en cuanto pongas el pie en cualquier centro comercial o juguetería... entrarás en el mundo azul y rosa; un mundo claramente dividido en dos con muy pocas zonas neutrales.

Recientemente me llamaba la atención un anuncio de un juguete que, aún siguiendo las reglas del juego en lo que a colorines se refiere (rosa y violeta a tutiplén), introducía una cierta ruptura: ¡una línea de armas para niñas! Se trata de un conjunto de ballestas, pistolas y arcos. El anuncio va inequívocamente dirigido a las niñas, ya que, además del tema de los colores, todos los personajes son de sexo femenino (y ya sabéis, las cosas protagonizadas por niños pueden ir dirigidas a todos los públicos, pero cuando el personaje central es chica, se sobreentiende que la cosa va dirigida sólo a ellas). Las armas tienen una serie de nombres bastante graciosos que aluden a una especie de guerra contra los sentimientos: el arco Rompecorazones, el kit Dulce Venganza (este me encanta)...


Además de buena arquera, la niña al parecer puede volar

La verdad es que si nos ponemos en plan radical, seguimos un poco en las mismas: sigue siendo imprescindible el código de colores, por algún lado hay que meter una referencia romántica, y sobre todo: hay que acotar a qué sexo va dirigido el juguete. Me parece que más fácil sería mostrar un juguete neutral, en un anuncio en el que niños y niñas (en bandos mixtos, je, que no parezca la guerra de sexos a escala infantil) se dispararan por el bosque; pero en fin, el de la mercadotecnia es un mundo que merece uno, o mil, artículos aparte. Así que me quedo con lo bueno: hemos llegado al punto en que a las niñas se les ofrece explícitamente la posibilidad de jugar a juegos de acción, y ya eso está bastante bien.

Quizás puedes pensar que la neutralidad total no se va alcanzar nunca (o que no debería alcanzarse nunca; vuelvo a este asunto después), pero resulta que precisamente este año una de las cadenas de tiendas más importantes del Reino Unido, Marks & Spencer, ha decidido cambiar el etiquetado por sexos de sus juguetes, que hacían referencia claramente al sexo al que iban dirigidos ("Boys' stuff" y "Little Miss Arty" eran sus respectivos nombres, y curiosamente esta última se centraba en juegos de manualidades y pintura. Ejem...). El caso es que la presión de los consumidores y de la organización Let Toys Be Toys hizo efecto y a primeros de diciembre de este año, M&S anunció que durante 2014 se eliminará este etiquetado. Finalmente cada niño que busque un regalo por sus pasillos podrá elegir lo que más le gusta sin la presión extra de una etiqueta indicándole si es aceptable que le guste ese juguete o no (por supuesto este hipotético niño ya llega a la tienda bombardeado por mil influencias previas, pero esta vez vamos a dejarlo ahí). Podéis leer un artículo con más información sobre la decisión de M&S en este enlace.

Y dicho todo esto, ¿se debería llegar algún día, como decía antes, a la neutralidad total? ¿Hay que prohibir el rosa y el azul, y que las tiendas parezcan la bandera de Bolivia? Pues en realidad tampoco llegaría tan lejos. Finalmente cada niño es como es, y de la misma manera que no habría que impedir que un niño jugara con una muñeca si lo desea, tampoco pienso que haya que demonizar el que una niña adore el color rosa y lo que más desee sea la Mansión Soñada de Barbie. La clave está en tratar de permitir que esa decisión sea, dentro de lo posible, lo más inocente y ajena a influencias externas que se pueda. Ahí es nada...

Los índices de crímenes Barbiefóbicos no dejan de aumentar de manera alarmante


En fin, que paséis todos una feliz Navidad, y que el regalo que finalmente elijáis, sea como sea y del color que sea, pueda hacer feliz a alguien. Más que suficiente con eso ;)

lunes, 2 de diciembre de 2013

La iniciativa Ojo de Halcón (The Hawkeye Initiative)

Hoy, dos de diciembre de 2013, se cumple el primer aniversario de la Hawkeye Initiative. ¿Se trata de algún movimiento social? ¿Una nueva ONG? ¿Un nuevo partido político? No: se trata de coger y dibujar a Hawkeye (Ojo de Halcón, en España), un personaje de Marvel, posando en las típicas poses sexys y anti-anatómicas en las que a menudo posan las superheroínas del cómic. Y, tachán, de repente, al ver a un hombre posando de semejantes retorcidas maneras, se hace evidente lo anormal de la pose, y el sexismo implícito en dibujar a las chicas de esas maneras.


"¡¿Quién es este copión de la derecha!?"¿
La Iniciativa Hawkeye, creada en Tumblr por Skjaldmeyja (ejercicio de memoria: intenta copiar ese nick sin comprobar la ortografía siete veces), no pretende ser muy sesuda ni analítica, y en realidad tiene un punto de vista divertido. Quizá por esto la cosa prendió inmediatamente, y Tumblr se llenó de dibujitos de Hawkeye partiéndose la espalda, ejercitando los glúteos y saltando de maneras un pelín raras. Desde luego tiene gracia ver a un hombretón como Ojo de Halcón contorsionándose así.

Alguno, como Blatsuura, se ha animado a llevarlo al mundo real haciendo cosplay

Para rizar el rizo, se da la coincidencia de que Jeremy Renner, el actor que encarna a Hawkeye en el cine, ha posado en alguna ocasión con la conocida "pose tetas y culo" (de esto he hablado alguna vez) y por la cara que pone en la foto que circula por internet, parece que se lo toma con bastante humor.

Un actor de método

Una curiosidad: investigando para escribir la entrada, he descubierto que, curiosamente, el culete de Jeremy tiene páginas dedicadas íntegramente a él, incluso un grupo de Facebook (aviso: si estás en el ordenador del trabajo, cuidado no te pillen mirando esas páginas; o como dicen en inglés, NSFW). ¿Fue por culpa de la Iniciativa Hawkeye que se centró el interés en este punto concreto de Jeremy? ¿La Iniciativa proviene de que alguien subconscientemente quería ver explotada la anatomía del chico de esta manera? ¿Es todo una gran coincidencia?

Thor también sabe

Un misterio-tontería más para acabar. Llevaba varios días pensando escribir esta entrada, y hoy que me he sentado por fin a hacerlo, descubro que la iniciativa cumple precisamente hoy un año...

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Unique y la dificultad de encajar

En el episodio The End of Twerk de la serie Glee, emitido el pasado 14 de noviembre, se decidían por fin a tocar un delicado tema que merecía ser tratado desde la introducción del personaje de Unique: las situaciones a las que se enfrenta un adolescente transexual en un medio a menudo tan hostil como es el instituto. La serie no se caracteriza precisamente por su realismo, y gran parte de las veces simplemente convierte en comedia temas serios (para luego, arbitrariamente, tratarlos seriamente unos capítulos más tarde), y otras los resuelve de formas un tanto fantasiosas. El personaje de Unique, hasta ese día, había  participado en tramas principalmente ligeras.

Pero era difícil creerse que un adolescente transexual pasase sus estudios en el instituto sin ningún problema. La historia de Wade Adams, Unique, no es de las más frecuentes en el mundo de la tele. Ante el miedo a ser él mismo y enfrentarse el público como cantante, decidió inspirarse en sus ídolos Kurt y Mercedes y adoptar la identidad de Unique, una chica, creando una personalidad para ella: una diva de fuerte personalidad que no se achanta ante nada. Con el paso de los episodios, fue quedando claro que Unique no es exactamente un "personaje" creado por Wade, sino que es su verdadero yo. Su cuerpo quizás sea el de un chico, pero la realidad es que es una mujer.

Como digo, hasta este capítulo todo había consistido básicamente en que Unique actuaba con su ropa de chica y su peluca, y exhibía una personalidad un tanto estereotipada de "chica negra descarada". Sin embargo, llegado este capítulo, se retratan por fin los problemas de Unique, usando como punto de partida un problema muy simple y muy concreto al que se enfrenta cotidianamente un transexual: ¿a qué baño debería ir? Ella evidentemente prefiere el femenino, pero claro, corre el riesgo de encontrarse con una chica que no entienda qué hace un supuesto chico ahí.



Y al entrar, resignadamente, en el de los chicos, la cosa va a peor: un grupo de chicos que estaban dentro inmediatamente se sienten amenazados por su presencia (amenazados a nivel, ummm, filosófico, digamos). Tras burlarse de ella y quitarle su peluca, se marchan entre risas, dejando a la pobre Unique en un rincón hecha polvo. Y es entonces que empieza a cantar una emotiva interpretación de "If I Were a Boy", de Beyoncé.

La interpretación desde luego es hermosa, y transmite la sensación de desolación de Unique ante su situación y su desamparo al encontrarse en tierra de nadie, pero tengo que decir que la canción realmente no tiene demasiado sentido en el contexto de la trama, y bueno, la verdad, es bastante sexista en sí misma. Casi daría para dedicarle una entrada para ella sola, con frases como "si fuera chico, bebería cerveza con los colegas y ligaría con las chicas", o "me inventaría las reglas sobre la marcha, porque sabría que ella me sería fiel y me esperaría en casa". Ejem. Parece que quien escribió la letra vivía en un mundo aparte en el que las chicas nunca ponen los cuernos ni pueden beber cerveza. Ah, y además según la letra, si la cantante fuera un chico, ella "sabría lo que se siente al amar a una chica", porque por lo que se ve los chicos son insensibles. En fin. Ya véis que los estereotipos sexistas no son patrimonio exclusivo del machismo.

Volviendo a lo que estábamos, a lo largo del capítulo la trama va oscilando como siempre entre la comedia y el drama. En un momento dado, la directora del instituto resuelve como solución crear un baño portátil (cubierto de signos de interrogación) "unisex" que Unique pueda usar sin problemas. El baño evidentemete es ridículo, y su situación hace que sea muy violento usarlo, así que finalmente el director del coro donde canta Unique decide negociar con la directora, su enemiga, a cambio de la valiosa llave del baño de los profesores, donde por fin podrá estar a salvo.

Y es aquí cuando el director del coro dice las hermosas palabras que ponen la guinda a toda esta subtrama:



"Odio ser yo el que te lo diga, pero mientras sigas siendo tú mismo, tu vida va a ser una sucesión constante de momentos en los que no encajes. [...] Nunca deberías acostumbrarte a ello. Todos los grandes cambios provienen de gente que se negó a acostumbrarse a lo que estaba aceptado pero no estaba bien. [...] Lamentablemente no vas a cambiar el mundo en un día con un acto de rebeldía radical. Simplemente tienes que seguir buscando el sitio en el que encajas, y la gente con la que encajas; y entonces tendrás a un ejército para luchar a tu lado. Hasta que por fin el mundo sea lo bastante valiente para aceptarte tal cual eres."

Poco más que añadir. Hoy, 20 de noviembre, se celebraba el Día Internacional de la Memoria Transexual.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Hard Out Here: Lily Allen agarra el micrófono

Y de pronto, Lily Allen, después de unos años de silencio, se mete en el estudio y suelta en cuatro minutos y pico su opinión sobre el estado del pop actual respecto a la mujer. Por el camino, en el video, varios dardos dirigidos a la canción Blurred Lines de Robin Thicke, el twerking, el product placement, la presión por mantener una estética aceptable para el mercado (aunque hayas sido madre, atentos al diálogo del principio del video), los ocho millones de videos que emplean a bailarinas como reclamo sexual, con momentos de pseudolesbianismo-para-heteros (los que acusaban a La vida de Adèle de explotación por su contenido sexual no tienen más que comparar)... Y una letra que pone varios puntos sobre las íes.

El arte de comerse un plátano

La canción en sí misma no ha provocado tanta polémica (quizá porque en definitiva la gente tampoco está muy atenta a lo que dicen las letras, y más con una canción tan fácil de tararear), pero como siempre, el video es otro asunto, y se ha formado un buen debate sobre él. La principal acusación es que es racista, ya que en él, son un grupo de bailarinas principalmente negras y asiáticas las que hacen el baile de marras, las que se desparraman champán por encima, las que agitan y se abofetean el culo en primer plano... Lily, significativamente, lleva más ropa encima, y al acabar el video, se aleja del grupo de bailarinas con gesto de estar harta, en plan "bah, paso de esto". Ante las críticas, la propia Allen se ha defendido desde su blog, explicando que se limitaron a elegir a las mejores bailarinas para el video, sin importar su raza (de hecho, hay una bailarina causásica pelirroja, y otra con pelo rosa que aparece en una escena), y que si no baila junto a ellas es porque aunque lo intentó, no logró dominar el twerking, y porque nadie querría ver su celulitis (finalmente, por muy crítico que uno sea, es inevitable sentir inseguridad sobre el propio físico). El propio director del video añadió que las bailarinas entendían perfectamente el concepto, en absoluto se sintieron despreciadas o utilizadas y que además fue idea de ellas mismas lo de rociarse de champán, parodiando lo que ya hemos visto en otros videos. Quién sabe, quizás alguna había participado en algún video donde le habían hecho esto sin intención de parodiar nada.

En realidad son como las Power Rangers pero en femenino y con una única miembro blanca


Personalmente, por esto último precisamente, me sobraban las explicaciones: me parecía evidente que aquí se estaba parodiando el uso como objeto sexual de estas chicas, que en decenas de videos efectivamente son negras y/o asiáticas. Tiene gracia que, cuando un video "normal" emplea este cliché como mero gancho visual, nadie levante una ceja, pero cuando otro video lo hace con intención satírica, la gente lo acuse de racista, porque la intérprete es blanca. El problema de siempre: en la sociedad, consideramos que la "persona media" por defecto es un varón blanco heterosexual. Todo lo que haga Fulanito sólo le representa a él, no a todos los hombres, ni a todas las personas caucásicas, ni a todos los heterosexuales. Pero cuando introducimos a mujeres en la ecuación, o a gente de otras razas u orientaciones sexuales, los sujetos se convierten en representantes de su "grupo". Si la que te adelanta por la derecha es una mujer, "mujer tenía que ser". Si el gay de la serie es sensible, es que "los gays son sensibles". Si el asiático de la peli come carne de perro, es que los asiáticos (además de ser todos iguales) son unos monstruos come-perros.
Dios mío, es la primera vez que veo un video en que el cantante presume de millonario delante de un coche y rodeado de buenorras bailando

En este contexto, es comprensible que la gente perciba como racista el que la cantante, la única que no se exhibe y que abandona el baile, siendo blanca, esté comportándose de manera racista. Ante esto, sólo puedo decir que viendo un poco la trayectoria de Lily Allen y la inteligencia y sentido crítico que demostrado tener, lo menos que podemos hacer es considerarla una persona lo bastante inteligente como para no ser racista, ni siquiera de manera inconsciente. ¿Créeis que una persona con la amplitud de miras y la mirada crítica requerida para hacer una canción así sería a la vez tan corta como para ser racista? Por otra parte, y esto es especulación mía, si observáis detenidamente el video, es fácil ver varios momentos en los que las participantes se ríen en medio del baile, seguramente saliéndose del personaje por un momento, y en ese sentido la famosa escena final da la impresión de ser básicamente una toma falsa: a la vez que Lily se aleja como diciendo "me rindo", podemos por un milisegundo ver como las bailarinas empiezan a reírse y relajan la pose, lo que me da a entender que unos instantes antes el director ha gritado "corten". Es decir: posiblemente esto no era parte del guión.

Quizá también eran tomas falsas todos esas escenas de los videos en donde la estrella de turno enseña claramente qué marca de ordenador usa


En fin, para acabar, dejando ya de lado el video, creo que la letra de la canción se merece también un poco de atención. Aquí tenéis mi traducción libre del texto:

Supongo que debería decirte
lo que piensa esta perra
Me encuentras en el estudio
y no en la cocina
No estaré presumiendo de mis coches
O hablando de mis cadenas
No tengo que afeitarme los brazos por ti
Porque tengo un cerebro

Si te hablo de mi vida sexual
me llamas guarra 
Pero los chicos hablan de sus putas
y nadie dice nada

Hay que romper el techo de cristal, sí
hay que ganar dinero
Y ya toca acelerar
Porque en este sitio no me puedo mover

A veces cuesta encontrar las palabras
Pero las voy a decir y ya está
Olvídate de las pelotas y ten un par de ovarios

No lo tiene fácil, no lo tiene fácil una perra tan fuerte (repetir)

Si no llevas la talla 38
y no eres guapa
pues más te vale ser rica
o muy buena en la cocina
Seguramente deberías bajar unos kilos
porque no se te ven los huesos
Deberías arreglarte esa cara
o te quedarás sola
¿No quieres tener a alguien que te trate como a un objeto?
¿Has pensado en tu culo, en quién te lo va a partir en dos?
Nos va mejor que nunca,
ya hemos salido de la oscuridad
Y si no detectas el sarcasmo,
es que no me has entendido bien

(estribillo)

La desigualdad promete
que no se va a mover de aquí
Confía siempre en la injusticia
porque no va a desaparecer

(estribillo)


martes, 5 de noviembre de 2013

La vida de Adèle (2013) y la mirada masculina

Recientemente se estrenaba en España La vida de Adèle, la adaptación libre del cómic de Julie Maroh El azul es un color cálido.

La película ha recibido críticas excelentes, y de hecho les valió tanto al director como a las dos actrices principales la Palma de Oro del festival de Cannes. Sin embargo, el proceso de creación estuvo marcado por todo tipo de polémicas, y tanto las actrices como el propio director hablan del rodaje como una experiencia agria; hasta el extremo de que el director afirma que el único momento feliz que ha tenido fue obtener el galardón en Cannes, y que desearía que la película no se proyectase más. Teniendo en cuenta que normalmente la promoción de las películas suele ser un desfile de piropos y cumplidos por parte de todos los implicados ("Mengana es una compañera de reparto increíble y muy generosa", "Fulano sabe muy bien lo que quiere y te ayuda mucho", etc.), ya se puede imaginar uno lo mal que fueron las cosas para que se atrevan a hablar tan abiertamente de lo mal que lo pasaron.

Como suele pasar, en el centro de toda esta polémica están las escenas de sexo. Unas escenas que, en el caso de esta película, destacan por su abundancia, su longitud y su explicitud. Sin duda, en la sala muchas personas se removerán en sus asientos un tanto incómodas ante semejante despliegue de cunnilingus, tijeras, lametazos, orgasmos, azotes y demás, y no ya por tratarse de dos chicas, sino porque pocas veces se ve en un cine que no sea X algo parecido a esto. Mientras lo veía, no podía menos que asombrarme ante la valentía y la entrega de las dos actrices, que se meten en el papel con tal autenticidad y arrojo que por momentos esto parece un documental sobre el amor y la pasión.

Pero claro, esta autenticidad tiene un precio, y según explicaba la actriz Adèle Exarchopoulos (que afirma no querer repetir nunca otro rodaje con el director), las escenas de sexo, que normalmente son tratadas por los directores como una coreografía mecánica y desexualizada, con el fin de ayudar a todos los implicados a sacarlas adelante de la forma menos incómoda posible, eran aquí rodadas de una forma digamos mucho más visceral. El director ha sido acusado de"dictatorial" por varios miembros del rodaje, y al parecer el rodaje de estas escenas se prolongaba días y días, en los que las acrices debían pasar horas fingiendo orgasmos...




Las críticas, si bien muy matizadas y respetuosas, también llueven por parte de Julie Maroh, la autora del cómic original, y aquí es donde la cosa se complica. Según ella, las escenas sexuales bordeaban en el porno, y no puede menos que preguntarse de dónde vino la inspiración para las posturas, dado que el director es un hombre y las dos actrices en principio son heteros. Según explica en su texto (vale la pena leerlo), "entre el público, la gente heternormativa se reía porque no lo entendía y encontraba la escena ridícula. El público gay y queer se reía porque no les parecía nada convincente y lo encontraban ridículo. Y entre la gente que no escuchábamos reírse se encontraban posiblemente hombres que estaban muy concentrados dándose el banquete ante la representación de sus fantasías en pantalla grande". Todo esto viene a cuento del concepto de la "mirada masculina", acuñado por Laura Mulvey en 1975, según el cual, dado que gran parte de la producción audiovisual es creada por hombres heterosexuales, estos retratan el cuerpo femenino desde el punto de vista sexual, convirtiéndolo en un objeto. En plata: esa es la razón de todos esas escenas de sexo en las que lo único que vemos son las tetas y el culo de la chica, y rara vez alguna parte del chico. Lo único que importa es que los tíos tengan "material" para luego, ¿no?

Personalmente, entiendo perfectamente las reservas de la autora y la sensación que tuvo respecto a estas escenas. Tengo que añadir además que en algún foro he leído más opiniones en la línea de que "el sexo lésbico no es así, eso es una fantasía masculina" y demás... y, a renglón seguido, otra persona respondiendo si acaso la primera tiene la verdad universal sobre qué hacen o dejan de hacer las lesbianas en la cama.

Y por eso las entiendo pero no las comparto. Sí, en mi sala hubo también alguna risa suelta (pero más fecuentemente en momentos intencionadamente cómicos, tengo que añadir), pero desde luego no eran la norma, y además no lo atriburía con tanta seguridad a que nadie las encontrara ridículas o irreales. La realidad es que el sexo en pantalla, y más cuando es tan explicito, suele provocar un poco de incomodidad y por tanto risitas. Y en fin, sí, seguramente algún espectador hetero (¿y alguna lesbiana? ¿y algún/a bisexual?) seguramente disfrutó mucho de las escenas, pero sinceramente, en un caso como este, en que las escenas están concebidas como una explosión de sensualidad y disfrute (Adèle y Emma tienen una química desbordante, y las actrices simple y llanamente lo clavan) y no como una tortura, como otras veces suele ser (ver el caso de Shame), pues la excitación me parece una respuesta perfectamente aceptable y sana. sí, ver a dos personas disfrutando tan sinceramente del sexo es excitante, y eso en mi opinión no tiene nada de malo.

No somos amnésicos ni ingenuos, y conocemos muy bien el uso que los medios suelen darle al lesbianismo. Las lesbianas suelen ser un combustible perfecto para la imaginación del espectador medio (o la idea del espectador medio que se tiene en ciertos ámbitos, es decir un varón heterosexual), y a menudo no son tratadas como personas, sino como meros reclamos publicitarios. Lo hemos visto en el porno, lo hemos visto en infinidad de telecomedias y películas, lo hemos visto en los cómics en incluso en la música. Personajes lésbicos que no tienen verdadera personalidad, trasfondo ni objetivos, que sólo están ahí para calentar al público y subir las ventas. No hay en absoluto una verdadera voluntad de normalización ni de militancia LGTB (¡ja!) en estos personajes, y la prueba más clara de que son un mero reclamo para la audiencia es que la contrapartida evidente, personajes gays que fuesen usados como reclamo para las espectadoras femeninas, es básicamente inexistente. Al menos en occidente.

Y como no somos amnésicos, entiendo que ante una película como esta, con unas escenas sexuales como estas, y dirigida por un director heterosexual, inmediatamente pensemos mal. Yo personalmente creo que aquí no hay voluntad de explotación (ni siquiera, en realidad, de militancia), sino simplemente una hermosa historia de amor, perfectamente universal sea cual sea la orientación del público, increíblemente interpretada y en la que sí, esta vez también se ha retratado el sexo y de forma más explícita de lo acostumbrado. Nada más y nada menos. ¿Qué opinas tú?

jueves, 24 de octubre de 2013

Kick-Ass 2 (2013) y la máquina de pasteurizar de Hollywood

Dirección: Jeff Wadlow
Guión: Jeff Wadlow, basado en el cómic de Mark Millar
La frase: "Sabes qué, todo ese rollo homófobo te hace sonar super gay".

La frase, soltada por Hit-Girl al poco de comenzar la peli, ya hizo saltar las alarmas.

Habiendo visto la primera peli y leído el primer cómic en el que se basaba, así como otros cuantos cómics creados por el mismo autor, me extrañaba muchísimo escuchar esta frase saliendo de la boca de un personaje creado por Mark Millar. Desde luego, si los personajes cobrasen vida propia, más bien se girarían a la "cámara" y le dirían esta frase al propio Mark. Así que busqué Kick-Ass 2, el cómic, lo leí, y confirmé la sospecha: desde luego ni Hit-Girl ni ningún otro personaje decían nada ni remotamente parecido. Es más: los diálogos estaban rebosantes del lenguaje homofóbico de siempre, tanto por parte de los "buenos" como de los "malos". ¿Qué está pasando aquí?

Pues lo que pasa evidentemente es que esto es cine comercial, y las incorrecciones políticas que en un medio mucho más liberal como el cómic pueden ser pasadas por alto (total, el número de lectores nunca va a ser exageradamente alto y están acostumbrados a más libertad de temas y estilos), en el cine de palomitas pueden afectar al rendimiento en taquilla de una peli. En cualquier película que adapte un cómic o un libro y que tenga una vocación claramente comercial, podemos ver un montón de ejemplos de este proceso de blanqueamiento y pasteurizado, pero el caso de Kick-Ass 2 me parece especialmente curioso por un par de motivos. Primero, porque pocas veces el proceso es tan evidente, desde la frase de marras a los pocos minutos de metraje hasta  alguna otra cosa que comentaré a continuación. Y segundo, porque así como en otras películas de lo que se trata es de eliminar cualquier factor que intimide al espectador medio varón heterosexual (el más numeroso y por tanto el que más dinero da), en esta se han incorporado elementos LGTB y se han eliminado los diálogos homofóbicos.

El Hijoputa y Kick-Ass discutiendo quién la tiene más larga

Y lo curioso es que hablamos de la misma industria que creó por ejemplo 300, donde los espartanos de repente eran 100% heterosexuales y a Leónidas incluso le daba por insultar a los atenienses llamándoles mariquitas, lo cual, ejem, está un poco alejado de los verdaderos hechos históricos. Pero claro, a ver si no quién convencía a los machos palomiteros de que fueran al cine a ver a 300 tiarrones ligeros de ropa peleando y haciendo otras cosas codo con codo. Si nos remontamos unos años más atrás, otra peli basada en hechos reales, Enigma, borraba completamente del guión cualquier referencia a la homosexualidad de Alan Turing, el matemático que inventaba la máquina codificadora así llamada.

Ahora compáralo con Kick-Ass 2, donde por boca de la heroína parece mandarse un mensaje encubierto al autor del cómic original (me encantaría saber qué opinión tuvo Mark Millar, que sin duda pillaría el mensaje al vuelo), y donde un secundario es transformado en gay para la película, con un trasfondo con un mensaje abiertamente anti-homofóbico.

La Hit-Girl original no tiene ese deje freudiano
Insect Man en el cómic es un ex-policía que, harto de la inefectividad de la ley, decide pasar a la acción directa. Como véis lleva una máscara. En la peli, sin embargo, se trata de un muchacho de aspecto normal, que explica que en su vida ha sido atacado muchas veces por ser gay, y por ello decide empezar a defenderse. Y también dejar de esconderse: no lleva máscara. El personaje es muy secundario (no creo que tenga más de dos frases en el cómic, y lo mismo en la peli), pero el cambio desde luego es significativo. De repente, la película se posiciona claramente, y si quisiesen ser más explícitos sólo faltaría un subtítulo cuando el personaje se presenta que dijera algo así como "SÍ, NOSOTROS ESTAMOS EN CONTRA DE LA HOMOFOBIA".

Encuentra las 5.346 diferencias

Ya más en general, la película tiene otros muchos ejemplos de elementos desagradables que han sido eliminados o suavizados. El Hijoputa es un supervillano más gracioso y ridículo que su contrapartida del cómic, mucho más amoral y cruel, culminando con la perturbadora escena en la que viola, junto a sus compañeros, al personaje de Katie... Lo que en la peli terminaba en gatillazo por su parte. Por no hablar del pobre Eisenhower, el perro del Coronel Barras y Estrellas, que en la peli sobrevive intacto ("¡Ni yo soy tan cabrón!", dice el Hijoputa, de nuevo marcando las distancias con el cómic explícitamente), y en el cómic corre una suerte un tanto más sangrienta. 

Así que, volviendo al principio, la conclusión es para darse con un canto en los dientes: parece que ahora, para que una peli no cause rechazo entre su público potencial, hay eliminar los elementos homofóbicos y hacerla más gay-friendly. ¡Ahí es nada!