domingo, 7 de febrero de 2016

Carol (2015): lo universal y lo específico

Este fin de semana se estrenó en España Carol, una hermosa película de temática lésbica. Como es habitual, su estreno ha venido arropado de toda una serie de entrevistas promocionales por parte de sus actrices principales, donde explican cómo se metieron en la piel de sus personajes, su relación con el director; en fin, todo ese tipo de cosas. Normalmente cuando hablo de una película en este blog explico por qué vale la pena verla, o quizás qué elementos interesantes tiene de temática LGBT, ya sean explícitos o sugeridos. Sin embargo en esta ocasión voy a hacer algo un poco distinto, y voy a centrarme más bien en lo que ha comentado Cate Blanchett en esas entrevistas. Y no es que no merezca la pena hablar de la peli en sí misma: quizás ya hayas leído acerca de las espectaculares interpretaciones, de la química entre sus protagonistas, de la cuidada fotografía y del fantástico guión; es todo cierto, así que no voy a repetirlo yo otra vez.

La cuestión es que, en las entrevistas promocionales que mencionaba, Cate Blanchett está haciendo bastante hincapié en que lo más importante de esta historia es que trata del surgimiento del amor entre dos personas, y que lo de menos es si se trata de dos chicas o de un chico y una chica, ya que la experiencia de enamorarse es algo universal. Y aquí, aunque admire las increíbles dotes interpretativas de Blanchett y me parezca una persona muy razonable (en todo caso desde luego es consciente de que el director, Todd Haynes, está muy involucrado con la causa LGBT en su cine), tengo que decir que discrepo con ella.

Y pensar que no nos han nominado a mejor pelicula, Therese

¿Estoy diciendo que la experiencia de enamorarte de alguien no la vive igual una persona heterosexual que otra no heterosexual? No, me refiero a eso. La película, entre sus virtudes, tiene la capacidad de evocar claramente esa sensación que cualquiera puede haber sentido alguna vez de que aparezca esa persona y de repente todo cambie y hasta el tiempo parezca transcurrir de otra manera. En este sentido es inolvidable la escena en que Carol y Therese viajan juntas en coche, y de pronto las luces comienzan a reflejarse en los cristales mientras la narración se frena suavemente y adquiere un tono de ensoñación, en una hermosa metáfora visual sobre la misma sensación de estar enamorándose.  Cualquiera, sea hombre o mujer y sea cual sea su orientación sexual, puede sentir perfectamente lo que está pasando en esos instantes.

Sin embargo, pese a su belleza formal y esta cualidad ensoñadora que la impregna, la película está firmemente enraizada en el mundo real de los años 50, y por tanto no nos esconde los problemas reales a los que una pareja de dos chicas tiene que enfrentarse. Problemas que son específicos del colectivo LGTB y que por tanto no son una experiencia universal.

En el contexto de la película, Carol se ve enfrentada a su marido en una batalla legal por la custodia de su hija. Su marido ya ha descubierto la atracción por las mujeres de su esposa, y no duda en emplearlo como arma legal. Evidentemente se trataba de los años 50, y una "conducta inmoral" así era inaceptable. Por otro lado Carol y Therese se ven constantemente obligadas a ocultar la naturaleza de su relación, la cual nunca podrán formalizar, dormir en camas separadas cuando van a hoteles y básicamente mirar de reojo cada vez que tienen un momento íntimo no sea que alguien las pille. Ninguna persona heterosexual del mundo se enfrenta nunca a estas situaciones.

No me mires así, que sabes a lo que me refiero

En nuestra época, y en determinados países, buena parte de esos problemas se han superado, y ya nadie puede usar la orientación sexual como argumento legal contra nadie, ni hay obstáculos para que las parejas del mismo sexo se casen y tengan todos los beneficios legales del matrimonio. Sin embargo, hasta cierto punto, las situaciones que plantea la película, y otras similares, siguen vigentes en cualquier parte del mundo, incluso la más progresista. Quizás, si eres gay o lesbiana, alguna vez en el transporte público has tenido que fingir que tú y tu pareja eran solo amigos, a causa de la presencia inquietante de gente claramente homófoba. Mientras, a tu lado, una pareja de adolescentes heterosexuales se morrea como si no hubiera un mañana, sin ninguna preocupación en el mundo. Es posible que en tu trabajo hayas tenido que sonreír forzadamente ante un chiste homofóbico contado por tu jefe, o al menos poner cara de póquer. Quizás hayas tenido que medir tus palabras cuando algún adorable ancianito/a te haya preguntado si estás casado, y con quién, y que por qué no tienes hijos. Quizá simplemente alguna vez (o cientos de veces) has revelado tu orientación a alguien, y entonces esa persona te ha preguntado que qué opinan tus padres, que a qué edad lo supiste, que si estás seguro y has probado alguna vez con alguien del sexo contrario (¡pregunta interesante y de doble filo donde las haya!), y luego añadirán, con toda la buena intención del mundo, que a ellos les parece perfecto y que hay que ser abierto. Pequeños diálogos que te llenan de vergüenza ajena y que las personas heterosexuales nunca se ven obligadas a experimentar. Y obviamente, si nos salimos del ámbito de los países del primer mundo, las cosa puede llegar a ponerse mucho peor, mil veces peor que lo que esta película muestra.

Por todo ello, creo que, aún sabiendo que la intención de Blanchett al decir esas palabras era buena, me parece muy importante no dejar de lado el contenido político y diferenciador de esta película, no tratar de neutralizarla y hacer ver que lo que cuenta es completamente universal. No lo es y no debe serlo, porque la situación que describe tiene características específicas que solo experimentan las personas del mundo LGBT, y si queremos hacerles justicia, no podemos dejar eso de lado. Entiendo que está bien tratar de llegar al mayor público posible, pero igual que es importante allanarle el terreno a la gente ajena a este mundo, también es importante pedirles un esfuerzo y que traten de empatizar con personajes cuyas experiencias no son completamente iguales a las suyas.

La tesis de que todos somos exactamente iguales y que la orientación no importa está muy bien como concepto, como punto de partida y como punto final al que aspirar, pero no la podemos tomar como una verdad absoluta. Porque la realidad tangible y observable es que la vida no es la misma para una persona heterosexual que para una que no lo es, y en consecuencia el amor y todo lo que lo rodea tampoco se vive de la misma manera.

sábado, 9 de enero de 2016

Los reyes magos y la evolución de las tradiciones

Si el pasado año, por estas fechas, le dedicaba una entrada al frío que pasó la pobre Anne Igartiburu poniendo la obligatoria nota decorativa femenina en la retransmisión de las campanadas del pasado año, esta vez la polémica la ha traído algo tan aparentemente inocente como la cabalgata de los reyes magos.

Sí, hija mía, se puede ser más papista que yo. Literalmente. 

De hecho no ha sido sólo una polémica, sino varias, y de todo tipo. Polémicas por los trajes de los reyes, polémicas por tener a chicas haciendo de reyes en varias cabalgatas (lo cual no es algo exclusivo de este año, y ni siquiera tampoco exclusivo de España, pero bueno, ya sabemos que la memoria y las dotes de observación pueden ser muy selectivas), y hasta polémicas por no usar animales como era tradicional. 

La palabra clave: tradicional. Y es que cualquier cosa que trastoque aquello que se haya hecho siempre causa inquietud en los sectores más conservadores de la sociedad, que lo perciben como una amenaza a la cultura, al statu quo, a la propia identidad incluso. A este respecto la alcaldesa Manuela Carmena hizo un interesante comentario sobre lo importante que es dejar que las tradiciones vayan evolucionando para permitirles seguir vivas, algo que a primera vista puede parecer ilógico pero que es una gran verdad (aunque tengo que decir que los trajes, si bien la idea de la que partían de que cada uno representara un elemento es interesante, me parecieron... bastante cutrillos, la verdad). 

Las tradiciones van evolucionando, adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos, y muy rara vez permanecen completamente estáticas. Seguro que todos esos periodistas que han puesto el grito en el cielo por todos esos cambios de este año se quedarían igual de descontentos o escandalizados si viajaran en el tiempo a épocas en las que a la gente se la juzgaba llevándola a la guillotina, o no existía el divorcio, etc. 

A todas estas, irónicamente los Reyes Magos si algo son es una representación más o menos icónica de la multiculturalidad. Si indagamos un poco en el origen de estos personajes, resulta que su aspecto no es casual, ni está basado estrictamente en la realidad histórica, sino que se les definió así, como un trío compuesto por un hombre de raza negra, otro de larga barba blanca y otro pelirrojo, para representar de forma icónica las tres razas que entonces se conocían (así como las tres etapas básicas de la vida del hombre, desde la juventud hasta la vejez).  




Para acabar, quisiera hacer una reflexión acerca del tuit de ese periodista, Federico Quevedo, de El Confidencial, que definió a las tres reinas magas laicas de Valencia (las cuales, hago un inciso largo pero importante, NO formaban parte de ninguna cabalgata,  y sólo realizaban una especie de performance en el ayuntamiento en representación de una asociación cultural, que ADEMÁS tuvo lugar unos días antes de la cabalgata) como "feas y gordas". Dejando por un momento de lado esta falta de respeto espectacular, sus palabras dan para reflexionar. ¿Alguna vez has visto a los actores que interpretan a los Reyes Magos ser definidos como guapos y esbeltos? ¿O quizás a Papá Noel? De hecho, ¿alguna vez has visto que se juzgue a estos personajes desde el punto de vista de su belleza o su peso? No: Papá Noel es gordo sin que nadie se lo eche en cara, y los reyes pueden ser gente normal y corriente, como estas tres mujeres, y nadie pestañea ni cree necesario hacer ningún comentario. Interesante. 

Y es que, si el año pasado hablaba de cómo Anne Igartiburu pasaba frío por cumplir su obligado rol de florero, este año estamos en las mismas pero de manera más sutil: cuando se trata de mujeres, no importa sólo lo que estén haciendo, sino si quedan decorativas o no

domingo, 13 de diciembre de 2015

Esas preguntas típicamente dirigidas a mujeres

Entrevistadora: ¿Y tienes pareja?
Supergirl: ¡Eso nunca se lo preguntarías a Superman!
(Supergirl, episodio 3, "Fight or Flight")

A mucha gente le molesta que se siga hablando del feminismo (o del machismo). Esta gente a menudo afirma que, en países como España, las cosas ya han cambiado totalmente y las mujeres tienen total igualdad de derechos y posibilidades. Por ejemplo, ya se han incorporado al ejército, una de las ocupaciones más tradicionalmente masculinas que existen, así que habría que dejarse ya de tonterías y quejas. ¿Verdad?

Sin embargo, como ocurre a menudo, los problemas no han desaparecido como por arte de magia, sino que se han vuelto más sutiles, más ambiguos, menos evidentes. Si una chica no podía acceder a un determinado puesto de empleo y ahora sí puede, el problema más inmediatamente patente parece que ya está resuelto. Pero mira más de cerca y la cosa no está tan superada como parece.

Y es que aunque las mujeres se hayan incorporado de pleno al mercado laboral, siguen pesando sobre ellas ciertas expectativas y estereotipos que los hombres se ahorran (ellos se encuentran con otros, de los que algún día hablaré). Recientemente, en una entrevista a Isabel Coixet, la directora de cine, ésta comentaba que estaba harta de tener que responder a menudo a preguntas sobre cómo compaginaba la educación de sus hijos con su trabajo, que a menudo la obliga a viajar. También le preguntaban cosas del tipo de si sus películas tenían un toque femenino, siendo ella mujer. ¿Habéis leído alguna vez a un director de cine masculino (o escritor, o artista de cualquier ámbito) al que le pregunten si sus obras tienen un "toque masculino" por ser él hombre? ¿Y sobre el cuidado de su familia? ¿Es que ninguno es padre?

Isabel, buscando las mejores ofertas en pañales

Un montón de factores intervienen probablemente en este tema. Por un lado, está la cuestión de cómo se considera casi siempre al hombre "la persona por defecto", y a la mujer como "caso aparte", y de esto ya ha he hablado alguna vez. En las cosas que hacen los hombres no hace falta la etiqueta "masculino", porque la suya es la opción, repito, por defecto. No se habla de "fútbol masculino", ni de "literatura masculina", "cine masculino"...  Es fútbol, literatura, cine o lo que sea a secas. Por tanto, cuando alguien que no es de ese grupo participa, inmediatamente se piensa que aporta alguna cualidad especial a su trabajo, intrínseca al subgrupo de los no-hombres. Por otro lado, la incorporación de la mujer a todo este tipo de cosas es más o menos reciente según el caso (en la literatura obviamente no, por ejemplo), y la transición no ha sido tan perfecta y carente de problemas como sería deseable. Hasta hace no tanto ellas se quedaban en casa a cuidar de los niños y hacer la comida, y esa concepción de la mujer como mamá/ama de casa sigue muy presente en nuestras mentes. Y no nos engañemos, gran cantidad de mujeres han accedido al mercado laboral sin por ello dejar de ejercer ese rol de mamás y guardianas del hogar, eso que la prensa llamaba a veces "superwoman", en el sentido de que sacan tiempo de debajo de las piedras para hacer catorce cosas distintas sin renunciar a nada. Así que cuando vemos a una mujer haciendo un trabajo que tradicionalmente sólo desempeñaban hombres, aún seguimos viéndola en esos otros roles.

Un capítulo aparte merecen las preguntas y comentarios sobre el aspecto. Hace aproximadamente un año, la astronauta Elena Olegovna Serova cobró cierta relevancia en los medios porque iba a ser la primera astronauta rusa enviada a la Estación Espacial Internacional. Hizo ruedas de prensa y se le preguntaron muchas cosas... Entre otras, cómo resistiría su hija de 11 años su prologada ausencia, o cómo, agárrate, cuidaría de su pelo en el espacio. Al parecer la chica respondió pacientemente a las preguntas, pero cuando se le preguntó otra vez por asuntos relacionados con su melena, perdió la paciencia y preguntó por qué no se interesaban también por las cabelleras de sus compis masculinos. Seguidamente explicó que se tomaba muy en serio su trabajo y la responsabilidad que conllevaba. Curiosamente, algo similar ocurrió también en el mundo de la astronomía, cuando se anunció que un grupo de ocho mujeres entrarían en un simulacro de ocho días en una nave espacial (falsa) para preparar un posible viaje pilotado a luna en 2029. Y es que en la rueda de prensa correspondiente, en este caso se les preguntó cómo aguantarían en el espacio, si la misión fuese real, sin hombres ni maquillaje. Una de ellas respondió irónicamente que sin duda en esa situación el estar guapas iba a ser su primera preocupación. Después les preguntaron también a ellas por el cuidado de su pelo. Ay, Pantene no sabe el increíble nicho de mercado que se está perdiendo al no patrocinar misiones espaciales.

En el espacio nadie puede arreglarte las puntas abiertas

Para acabar, una pequeña anécdota con la que quizás muchas se sientan identificadas. Una vez me contaba una amiga cómo, en una entrevista de trabajo, la cosa parecía ir sobre ruedas. De pronto, el entrevistador le preguntó si tenía pareja, y si vivía con él. Ante la respuesta afirmativa a ambas preguntas (las cuales es ilegal hacer en una entrevista de trabajo), su interés por ella como candidata al trabajo cayó en picado visiblemente. Y es que siendo mujer, y estando en edad de ser madre...

¿Creéis que esta pregunta se la hicieron a los hombres que participaban en el proceso?

miércoles, 21 de octubre de 2015

Regreso al futuro II: 2015 ya no es lo que era


Hoy no es un día cualquiera.

Hoy, 21 de octubre de 2015, es el día en que Marty McFly, Doc y Jennifer llegaban a nuestro futuro, para descubrir en qué andaban sus versiones futuras, meterse en varios líos y por el camino encontrarse con un montón de objetos y tecnologías curiosas, lo más inolvidable de esta mítica peli para mí. Es divertido comprobar qué predecía esta peli, en qué acertó, si es que lo hizo en algo, y en qué falló. Bueno, al final de la entrada hablaré un poco de ese tema, pero como este blog no trata de ciencia y tecnologia, de momento me centraré en algo distinto: en Jennifer Parker, la novia de Marty.

¿Alguno recuerda su rol en la película? Pues seguramente pocos, y la razón es simple: no pinta nada.

Al final de la primera película, Doc abordaba a Marty y Jennifer montado en el Delorean, que ahora podía volar y funcionar con basura (si hay una tecnología que de verdad ya estamos necesitando es esta), y les explicaba que necesitaban viajar al futuro para resolver no sé qué cosa. En el coche se montaba también Jennifer, que en esta película había sido totalmente secundaria.

La película, como todos sabemos, fue un gran éxito (normal, porque es maravillosa e inolvidable, un ejemplo de cine palomitero de primera calidad con el que aún me como las uñas cuando llega la escena del rayo, aún sabiendo de sobra que al final todo sale bien). La maquinaria se puso en marcha para esta segunda parte. Y así, los dos Roberts (Zemeckis, el diretor, y Gale, el guionista), se encontraron con que por cojones inevitablemente Jennifer tenía que viajar al futuro también, dado el final que habían escrito para la peli original.

"¿En serio me peinaré así de mal en el futuro?"
 Y para ella no tenían ningún plan.

¿Qué hicieron? ¿Buscaron la forma de introducirla en la trama? ¿Desarrolarron más su personaje? Va a ser que no: a los cinco minutos de empezar la peli, Jennifer se desamayaba, quedando eliminada del guión fuera de combate de un plumazo. Ejem, un golpe maestro.

Aprovechando el tema de los viajes en el tiempo y la fecha tan señalada, este giro de guión se presta mucho a hacer una observación así a bote pronto de cómo ha cambiado las cosas en el mundo del cine. En los 80, la mayoría de las chicas de las películas de acción eran novias de, futuras novias de, o esposas de, personajes satélite en toda regla, y ni pinchaban ni cortaban. En este blog soy un gruñón que no hace sino quejarse del machismo de Hollywood y cosas por el estilo, pero al César lo que es del César: si por algo es chocante esta subtrama de Regreso al futuro II, es porque las cosas han cambiado muchísimo en este aspecto, y desde hace ya tiempo las chicas, aunque sigan siendo a menudo una herramienta para introducir un romance en la trama, ya no son solamente una carga para el héroe, sino como mínimo una ayuda, y en el mejor de los casos, una heroína por derecho propio. De haberse realizado hoy la peli, y estar viajando a, qué se yo, 2040, Jennifer no se habría desmayado (sobre todo no "desmayado", porque nada remite tanto a "damisela en apuros" como DESMAYARSE).

Pero a la pobre Jennifer le tocó ser hija del cine de los 80, y allí quedó, desmayada e inútil cual bella durmiente.

En fin. Y ahora, como postre, unas cuantas curiosidades sobre aquellas cosas que predecía la peli y que, un poco en plan risa, para que se cumpliera la predicción, y un poco en plan sacar beneficio del tema, se han creado específicamente.

¡La hoverboard!

 
 Sí, bueno, va fatal y sólo funciona en ese parque, pero volar, vuela.


¡La Pepsi en bote cilíndrico!


                                                       Gomina para peinados chorra no incluida.

  
Pero, sobre todo, aquello por lo que el mundo entero clamaba: Tiburón 19. 




Sí: ¡vivir en 2015 mola!

viernes, 2 de octubre de 2015

La preocupante delgadez de...


 Tras un mes de pausa (¡lo siento!) volvemos a la acción. Y para ello, antes de empezar, te propongo una curiosidad.

Ve a Google y teclea el título de esta entrada.

A continuación verás que el predictor te ofrece varias maneras de completar la frase, y si te ocurre como a mí, te presentará los nombres de tres famosos: Angelina Jolie (con y sin segundo nombre), Shaila Dúrcal y Zayn Malik. Y es que el predictor de Google, además de hacernos la vida más fácil, también tiene un cierto poder para hacer surgir análisis sociológicos improvisados. ¿Qué es lo que más busca la gente? ¿De qué cosas se habla más? (Como curiosidad, si lo que tecleas es "extrema delgadez", además de Letizia Ortiz, sale de nuevo Angelina Jolie, y otra vez por partida doble... pobre mujer).

Sin duda la frase de marras es ya un cliché del mundo de la prensa rosa. Uno de los temas favoritos, además de las bodas, emparejamientos y rupturas son los cambios de peso. Existe un franja tácita de peso aceptable (¿quizás la que propone el Índice de Masa Corporal, IMC?), y cualquier famoso que se pase de la raya por encima o por debajo se expone al implacable juicio de los medios. Antes de continuar quiero aclarar que evidentemente un peso excesivo o excesivamente bajo puede ser desde luego un problema, y por el bien de la salud de uno mismo lo mejor es tratar de mantenerse dentro de unos ciertos límites. Lo que pasa es que cuando se establece un estándar, una media a la que todo el mundo debe aspirar, se está olvidando que más allá de eso cada persona es diferente y no siempre es posible, ni siquiera positivo, ajustarse a esa media. No somos muebles de Ikea, no estamos hechos en serie, y de la misma manera que no todos tenemos el pelo negro aunque sea el color estadísticamente más común en el mundo, alguna gente simplemente tiende a pesar más o menos por su propio metabolismo, sin que eso implique ninguna enfermedad.

Es muy posible que los famosos que menciona Google (reflejando las noticias de la prensa del corazón) efectivamente tengan algún problema. Pero quien sin duda tiene un problema es un mundo que está constantemente usando esta vara de medir (¿balanza de medir?) sobre la gente. Obviamente la tendencia generalizada es a fomentar la bajada de peso y no la subida, ya que la prensa de este tipo se publica en países donde la comida disponible es más que suficiente, y no en sitios que padecen hambruna, donde el problema es subir de peso y no morir de malnutrición.

Estar gordo, en este mundo, está mal visto no porque estés empleando más recursos nutricionales de los que necesitas mientras otra gente muere de hambre, sino porque se asocia a dejadez, falta de cuidado personal, desinterés por mostrar a los demás tu mejor físico. En particular, si eres mujer, lo que la sociedad espera de ti es que trates de ser lo más mona posible para el mundo. Pero en este sentido la igualdad de sexos también se va alcanzando, aunque sea para lo malo, y al igual que la tercera predicción de Google se refiere a un chico, indicando que la prensa rosa ya empieza a dedicar a hombres este tema que antes era casi exclusivamente femenino, el porcentaje de trastornos alimentarios en hombres va en aumento.

Y así, el siempre atento ojo de los medios te exige, a través de innumerables portadas de revistas, películas y series con personajes gordos-y-ridículos, publicidad, etc., que bajes de peso y no seas una vaca, pero si te pasas y empiezas a ser anoréxico, también caerán sobre ti, te sacarán fotos, te pondrán grandes titulares y te mostrarán compasión por tu preocupante delgadez.

 Y en ningún momento se plantearán que quizás, a lo mejor, puede ser, ellos hayan contribuido a ello con ese examen permanente e implacable de la cantidad de grasa alojada en el cuerpo de los famosos, y por extensión, del resto de la gente.

miércoles, 26 de agosto de 2015

2015: el año TRANS

Si tienes la mirada puesta, aunque sólo sea de soslayo, en el mundo que te rodea, lo habrás notado. Algo está pasando. La tierra está temblando, y en el paisaje empieza a perfilarse cada vez más algo que hasta ahora estaba en la bruma.

Cuando digo "en la bruma", quiero decir en el ámbito de la marginación, de la burla, del chiste. El colectivo trans está progresivamente entrando en la conciencia colectiva como algo digno de ser respetado, y este 2015 que se acerca a su último cuatrimestre parece haber sido un punto de inflexión.

Roma no se hizo en un día, reza el dicho, y con los derechos, la visibilidad y la imagen del colectivo trans ocurre lo mismo. Evidentemente todos los logros que se van consiguiendo no caen del cielo y son fruto del trabajo y el valor de mucha gente.

Carla Antonelli, la primera mujer transexual en acceder a un cargo de representación parlamentaria en España

Ya el año pasado cobró cierta popularidad la serie Transparent, donde se relataba cómo la vida de una familia se veía trastocada por la transición de hombre a mujer del padre. Sin embargo no dejaba de ser una serie hasta cierto punto minoritaria, y además por lo que he sabido gran parte del drama  giraba en cómo afectaba a los demás la transexualidad del padre, lo cual le quitaba un poco de fuerza al poder de la serie para fomentar la empatía con el personaje (si vas dedicar tu obra al drama de una persona, deberías en primer lugar centrarte en cómo lo vive dicha persona, y ya en segundo lugar de qué manera eso afecta a su entorno, y no al revés). Por otra parte, el personaje en cuestión, como viene siendo la norma en la industria de la ficción, estaba interpretado por un hombre cisexual (es decir, no transexual), con lo que de nuevo se perdía una oportunidad de oro de darle voz a este colectivo tradicionalmente relegado a papeles de prostituta, secundaria graciosa y demás.

Sin embargo, quién sabe si de alguna sutil manera esta serie ayudó a crear el ambiente apropiado para lo que vendría después, en este año 2015: la irrupción en la cultura popular de una persona que brillaría con luz propia, y que de forma totalmente inesperada, se transformaría en un referente, y pondría cara a todo un colectivo. Una persona que cambiaría la percepción del gran público de lo que es una persona transexual, y se convertiría en eso que llamamos un icono.

Hablo, por supuesto, de Caitlyn Jenner. 

El salto definitivo fue esta icónica portada para Vanity Far.

Nacida como Bruce Jenner, hasta el pasado año toda su fama se debía a sus logros como atleta, ganando el oro en la disciplina de Decatlón de las olimpiadas de 1976. Bueno, a eso y al reality Keeping Up With The Kardashians, en el que se cuentan en formato de "serie" las idas y venidas de la familia Jenner-Kardashian. La familia Kardashian no es precisamente conocida por haber cambiado el mundo con sus brillantes mentes, y el reality desde luego no es más que el típico escaparate donde presenciar ese mundo de riqueza al que la mayoría nunca accederemos. Sin embargo, la popularidad de este reality ha servido de trampolín para la historia personal de Caitlyn, y si no hubiera sido por la existencia de este programa y de su éxito continuado durante años, la transición de Caitlyn nunca habría logrado tanto eco mediático. Si en vez de provenir de una familia de estrellas de la prensa rosa Caitlyn hubiese sido, qué se yo, filósofa o astrónoma, nunca nos habríamos enterado de su transición y el gran público no se habría visto expuesto de semejante manera a la realidad transexual. Así que ya ves: nunca desprecies el poder de la cultura popular para cambiar la sociedad. 

Actualmente Caitlyn Jenner tiene su propio reality, I Am Cait, y así, de repente, tenemos una especie de versión más palomitera y menos sesuda que la anteriormente citada serie Transparent, con lo que el proceso de penetración en la conciencia popular sigue su curso. Y aunque digo que no deja de ser un reality para todos los públicos, quiero que quede constancia de que, por lo que he leído, además de los típicos elementos televisivos, la serie sí está tratando el tema con seriedad, y el punto de vista nunca es extraer comedia o morbo de Caitlyn como persona transexual, sino meterse en su piel y explorar el mundo desde su punto de vista.



Lo que desearía resaltar de toda esta historia es que Caitlyn Jenner no sólo ha puesto nombre y apellido a una realidad poco conocida para la mayoría, sino que, sobre todo, ha cambiado la percepción de mucha gente ante esta realidad. Ha cambiado la cultura, nada menos. Mucha gente, al ver de primera mano los sentimientos y las situaciones a las que se enfrenta Caitlyn, ha podido empatizar con ella, y es así como la sociedad puede dar pasos de gigante: cuando el objeto de las burlas, el morbo o la curiosidad se convierte en sujeto de su propia historia para que los demás la escuchemos. El cambio social que ha puesto en marcha esta mujer es del tipo de los que hacen que determinadas bromas pasen a ser consideradas intolerables y de mal gusto. Y así es como saltó la polémica en las redes sociales cuando, de cara al próximo Halloween, algún listo de pocos escrúpulos puso a la venta un disfraz de Jenner. Eso sí, si leeis los "inspirados" comentarios de la noticia en El Mundo, veréis que aún queda un largo camino por recorrer. 

Y es que, como cualquier colectivo tradicionalmente marginado, los transexuales hacen frente a su propio subgrupo de insultos, mitos y muestras de ignorancia. En esa misma sección de comentarios se puede leer a uno diciendo que como mujer ha quedado "fea"...como si su objetivo hubiese sido conseguir más belleza. Hale, pues ya está, si la naturaleza no te hace muy agraciado, cámbiate de sexo, que es una forma súper rápida y sencilla de estar más guapo y no te trae ningún problema. ¡Cómo no se nos había ocurrido antes! El próximo año, en lugar de ponerse bótox, los famosos van a empezar a cambiarse de sexo en masa para estar más atractivos, ya lo estoy viendo. Otro tiene la lúcida teoría de que Jenner se cambió de sexo para lograr más notoriedad y conseguir dinero. Claro que sí, hombre, uno se embarca en algo tan carente de problemas y facilón como cambiar de sexo por ganar dinero. No hay más que ver a todas esas transexuales millonarias que vemos por la calle  conduciendo ferraris. Otros comparan vestirse de monja o cura en general con vestirse de una persona en concreto, y no ven dónde está la burla en hacerlo y además poner el disfraz de marras a un modelo particularmente viril, por si no queda suficientemente claro que el objetivo del disfraz es burlarse de la famosa por su transexualidad como algo intrínsecamente ridículo.

En fin. Para acabar la entrada, dejo aquí este vídeo donde una chica transexual mexicana, Victoria Volkóva, hace un recuento de todas las preguntas y comentarios chorras que está hasta el gorro de escuchar. Vale la pena verlo, para reírse un rato, para pensar y abrir la mente... y para sentir una cierta vergüenza al darte cuenta de que sí, muchos hemos estado ahí y alguna vez hemos dicho algo por el estilo. Nunca se deja de aprender.


domingo, 16 de agosto de 2015

Kristen Stewart, la sexualidad y la visibilidad

Recientemente la actriz Kristen Stewart hizo una entrevista con la revista NYLON. La entrevista ha sido muy comentada en varios medios, ya que trataba sobre uno de los "misterios" favoritos de la prensa rosa: la orientación sexual de Kristen. Pocas cosas hay más jugosas para la prensa del corazón que el que un famoso "confiese" (uno de los verbos estrella en estas situaciones, el cual lleva todo un cargamento de connotaciones no muy buenas) que es gay o lesbiana, o quizás bi. Normalmente estos medios ya tienen razones para sospechar o saber, y la salida del armario es, como si dijéramos, la rendición del famoso de turno, algo así como si le dijeran "venga, déjate ya de tonterías y dilo".

Y el caso de Kristen Stewart sigue ese guión al dedillo: a la actriz ya la habían fotografiado unas cuantas veces "en actitud cariñosa" (¡otro clásico!) con una chica que al parecer es productora de efectos especiales. Sin embargo, la respuesta de Kristen ha sido como cuando en una película se detiene la banda sonora bruscamente con el sonido del disco rayándose: no le da la gana definirse.

A ver cómo te lo digo. (Imagen extraída de Socialite.com)
Concretamente sus palabras fueron:

"Si sientes que de verdad quieres definirte, y tienes la capacidad de definir esos parámetros, y eso en sí mismo te define, pues hazlo. Pero yo soy actriz, tío. Vivo en la puta ambigüedad de esta vida y me encanta. No siento que fuera algo auténtico para mí ir y decir "¡voy a salir del armario!". No, tengo un trabajo. Hasta que decida que voy a crear un fundación o que tenga un poco de perspectiva u opinión que los demás deben recibir... no. Sólo soy una niña que hace películas".  

Sus palabras, francamente, son bastante ambiguas y misteriosas: no veo la relación entre ser actriz y salir o no de un hipotético armario. Sin embargo, personalmente me parece leer entre líneas otra cosa. La industria del cine estadounidense (o su cúpula, concretamente) es, pese a su vinculación con el arte y la cultura,  muy conservadora aún. ¿Es posible que Stewart esté protegiendo el futuro de su carrera evitando hacer una declaración explícita? Los actores necesitan hacernos creer en los personajes que encarnan, y por algún motivo la sexualidad es uno de los aspectos que la gente no puede dejar de lado cuando piensa en un actor. Si Fulanito hace de homosexual en una peli, y lo hace muy bien, inmediatamente alguna gente pensará que si lo hace así de bien, es porque algo de verdad hay. De la misma manera, si las escenas sexuales de tal peli son especialmente tórridas, muchos creerán que esa química que se ve en pantalla refleja algo que también ocurrió entre los actores cuando no había cámaras. Es, la verdad, una tontería, pero tendemos a pensar que algo de los personajes hay en los actores, y quizás Hollywood, temiendo esta reacción del público, y por el conservadurismo que mencionaba antes, castigue a los actores que rompen esa ilusión saliendo del armario. ¿Como va a hacer un gay o una lesbiana de heterosexual? El romance no va a ser creíble.


Por cien puntos: tres películas en las que Rupert Everett haga de heterosexual. ¿Dos?

Paradójicamente, a la inversa no pasa lo mismo: es algo aceptable y hasta prestigioso que un actor  heterosexual haga de gay o de transexual. Es incluso material de Oscar. Se alabará su sensibilidad, su capacidad de meterse en otra piel, su versatilidad.

Desde luego, quiero dejar claro que parto de la base de que Kristen Stewart puede hacer lo que desee respecto a este tema. En cierto modo tampoco está ocultando nada, porque como ella misma dice "No me estoy escondiendo. Búscame en Google", y efectivamente se pueden encontrar fácilmente un puñado de fotos con la chica en cuestión, pasándole el brazo por encima en público y etcétera. Sin embargo, aprovechando la ocasión, quisiera hablar del asunto de la visibilidad.

Mucha gente, cuando se habla de la orientación sexual de las personas, opina que no debería hacer falta ningún día del Orgullo Gay, ni salir del armario. Que la sexualidad es algo privado, y nadie debería hacer alarde de ella. Que todo el mundo debería respetar a todo el mundo sin importar la orientación. Y entiendo lo que quieren decir, y quizás en un hipotético mundo futuro ideal, así será. Pero este argumento opino que hoy por hoy no es aplicable, por diversos motivos. Por un lado, sería importante aclarar dónde termina la privacidad y dónde empieza la libertad de hablar libremente de la vida de cada uno. Cuando un compañero de trabajo te dice que este fin de semana ligó con una chica guapísima, ¿está haciendo alarde de su heterosexualidad? Cuando una conocida te dice que a su marido no le gusta la comida china, ¿está siendo poco discreta con su vida privada porque nos está haciendo saber que es heterosexual? A veces cuando se habla de este tema de la discreción y demás, creo que en muchas ocasiones es el mismo hecho de ser homosexual, sin entrar en ningún detalle más, lo que se considera algo "privado". Es decir: tabú. 

¡Qué descarados!

 Por otro lado, los "días" dedicados a diferentes temas existen por un motivo. O bien por ayudar a arrojar luz sobre un tema que necesita más concienciación pública (las enfermedades raras, la dislexia, la esquizofrenia, el maltrato), o bien porque celebran un acontecimiento histórico que merece ser recordado, o bien por intereses comerciales... El día del Orgullo Gay es una mezcla de las tres cosas. Conmemora un hecho histórico que inició un progresivo cambio social que aún hoy sigue, da visibilidad y trata de quitar el estigma a un grupo social que en determinados contextos es rechazado, y desde luego permite que un montón de empresas se forren un poco más. No es necesario un día de la gente morena, ni un día de los amantes del helado de fresa, ni un día de la gente que es hincha del fútbol, ni desde luego otro del orgullo heterosexual, porque ese día son todos. En ninguna sociedad o época ser heterosexual ha sido considerado una vergüenza, o una enfermedad o una señal de corrupción moral, y estadísticamente es la opción más probable, por lo que no necesita ninguna campaña que la saque de la oscuridad y el desconocimiento. Cuando algo está en minoría, y por ello envuelto en prejuicios y desconfianza, necesita hacerse visible, para no ser borrado. A ojos de la sociedad, lo que no se ve no existe, y si estamos donde estamos no ha sido gracias a la "discreción", sino a la voluntad y la valentía de mucha gente de ponerse en el punto de mira y decir "aquí estoy yo", cuando hacerlo significaba la cárcel, la muerte o la marginación.

Repito que finalmente la decisión de salir o no del armario es algo es de uno mismo, y sólo cada uno sabe cuáles son sus circunstancias, el precio que tendrá que pagar (no se puede pedir alegremente a alguien que se arriesgue a quedar en la indigencia, o perder la relación con un ser querido) y sus sentimientos al respecto.

Así que con esta entrada sólo quiero romper una lanza por toda la gente que ha dado un paso adelante a lo largo de la historia, y con su acción han puesto un granito de arena más por un mundo mejor.