jueves, 29 de enero de 2015

Personajes gays de Disney: dentro del armario de papel

¿Disney? ¿Personajes gays? Quizás al leer el título, más de uno se quede incrédulo. La productora de dibujos animados más famosa del mundo no parece muy propensa a reflejar la diversidad social, a primera vista. Tardamos un montón de años en poder ver a la primera princesa Disney negra (aprovecho el paréntesis para reivindicar la maravillosa Tiana y el sapo, de 2009, y lamentar que después de ella hayan abandonado la animación tradicional), y entre tanta caucásica frecuentemente rubia sólo me vienen a la cabeza una princesa india, Pocahontas, y otra asiática, Mulan. Y respecto a la sexualidad, pues peor todavía. Hace un par de años, Frozen pareció tantear el asunto entre metáforas y guiños semiocultos... sin embargo, pese a lo que parezca, esta no era la primera vez que lo hacían.

Y es que seguro que más de una vez te ha pasado. Vuelves a ver una película de cuando eras pequeño, y de repente caes en la cuenta. Todos aquellos chistes que de niño no pillabas, todas aquellas subtramas que pasaron volando muy por encima de tu tierna cabecita, todo aquel subtexto que el guión escondía y entonces eras incapaz de ver... Estaban ahí, esperando ser decodificados por una mente adulta. Aunque los dibujos animados y las películas infantiles, en general, tienen un público diana muy concreto, los animadores y guionistas no dejan de ser gente adulta, y a veces son un poco traviesos y meten determinados elementos que sólo los adultos pillarán a ver la peli.

Fue pensando en todo esto que empecé a caer en la cuenta de que incluso una compañía tan orientada a la familia como Disney, estandarte de la moral tradicional, ha ido metiendo sus pequeños mensajes subversivos. El otro día, en los comentarios de la entrada sobre Frozen, un lector anónimo opinaba que, aunque aún no son capaces de pronunciarse abiertamente sobre estos temas, Disney en varios detalles ha demostrado una actitud muy gay friendly, dedicando por ejemplo días a colectivos LGTB en sus parques de atracciones. Y respecto a las películas en sí, concretamente en lo que a sexualidad se refiere, hay un puñado de personajes que no tienen para nada pinta de ser heterosexuales. ¿No te lo crees? Pues acompáñame por este recorrido y analizaremos unos cuantos...

La Sirenita (1989):  Úrsula
Este personaje tiene truco. Sí, efectivamente se trata de una mujer (bueno, una mujer-pulpo). Lo que pasa es que la inspiración de Úrsula, con esa mirada penetrante, esas cejas imposibles, ese maquillaje y ese pelo alocado, venía ni más ni menos de Divine, una famosa drag queen. Esto no es una teoría mía, sino algo confirmado por los creadores.

Imagen obtenida de http://asylumfornerds.blogspot.com.es/2014/06/5-reasons-why-ursula-from-little.html

La bella y la bestia (1991): Lefou y los tres amigos de la taberna
"Vaya tiarrón es Gastón", cantaba Lefou ("el loco", en francés) en su canción dedicada a babear sobre describir a su alto y viril amigo Gastón. Lefou en general tiene bastante pluma, y su interés principal en la vida parece ser Gastón... Respecto a los tres compis del bar, ellos también brindan por Gastón al oir la frase "You can ask any Tom, Dick, or Stanley / And they'd tell you whose team they'd prefer to be on!", es decir, "Pregúntale a fulanito o menganito, y te dirán en qué equipo querrían jugar". En inglés, la expresión "jugar para el otro equipo" significa ser gay, ¡y no me lo invento!


Pocahontas (1995): Wiggins
Wiggins era el ayudante de Ratcliffe, el malo de la peli, pero a diferencia de este, en el fondo no era mal tipo, aunque tuviera que trabajar para él (¡y eso que le vino recomendadísimo!). En fin, Wiggins es uno de esos casos que comentaba al principio de la entrada de cosas que a uno se le pasan por alto cuando es pequeño. Si vuelves a ver la película, no te cabrá duda de que los creadores de la peli (y los actores de voz) lo concibieron como un personaje gay. 


Mulan (1998): Chien Po
Aquí, a diferencia de otros casos, estamos ya hilando bastante fino, y tampoco se puede hablar un subtexto claro de que este personaje sea gay. Pero algo hay. Veamos: Chien Po es uno de los tres amigos que Mulan conoce durante su estancia en el ejército; se trata de un hombre gordito, grande y de buen carácter. El caso es que en un momento dado, los tres guerreros se ponen a cantar sobre las ganas que tienen de acabar la guerra y estar con una mujer. Y mientras los otros dos se imaginan cómo serían sus chicas, el bueno de Chien Po se imagina a su hipotética mujer cocinando para él. La canción da a entender que lo que ellos echan de menos es, ejem, un tipo de necesidades que en una peli de Disney no se pueden explicitar, y a todas estas, Chien Po, si piensa en una chica, no es a nivel sexual, sino para que le haga la cena. Da que pensar...


Atlantis (2001): Helga Sinclair
Vale, volvemos al terreno de la ambigüedad. La ayudante del malo principal de la peli en ningún momento se define sexualmente como lesbiana, pero si nos ponemos a mirar, la verdad es que la chica tiene bastante pluma. Y de echo, el personaje, aunque la peli no dejara mucha huella en la cultura popular, se convirtió en un pequeño icono lésbico para algunas chicas. (Ahí tienes tres enlaces, pero si buscas en Google hay más).


Lilo & Stitch (2002): Wendy Pleakley
Wendy Peakley, el simpático y nervioso alienígena de esta maravillosa peli, parece algo así como el resultado de una apuesta de los guionistas de cuántos guiños sobre la ambigüedad sexual pueden meter en un personaje. Para empezar, aunque es extraterrestre y por tanto técnicamente ajeno a los conceptos humanos de género y sexualidad, está claro que Wendy, como personaje, está diseñado para que nosotros, el público, le percibamos como de sexo masculino. Sin embargo, ocurre que es bastante femenino en comparación con su compañero Jumba, y se viste de chica a menudo (en la adaptación animada para la tele lo seguía haciendo), lo cual según él mismo explica le encanta. Su relación con Jumba da la impresión de matrimonio bien avenido aunque con sus peleas sin importancia... Ah, y no sé si mencioné ya que se llama Wendy.



Enredados (2010): el bar The Snuggly Duckling y sus clientes
En cierto momento de esta fantástica película, Rapunzel y Flynn entran en un tenebroso bar, donde pasan el rato, medio en penumbra, un montón de tíos muy viriles y de aspecto un tanto amenazador, vestidos con todo tipo de armaduras, máscaras, cuero... Finalmente los muchachos resultan ser encantadores, y se hacen amigos de la entusiasta y alocada Rapunzel. Esta peli ya me pilló más mayor, y en este caso, la fuente de inspiración de los animadores de Disney me pareció bastante evidente desde el primer momento: es un bar de ambiente en plan leather. El giro interesante y divertido es que estos personajes con ropas de aspecto un tanto sadomaso y en un primer momento tan inquietantes, resultan ser unos tipos simpáticos y dispuestos a compartir con ella una canción sobre sus sueños por cumplir en la vida (unos sueños que, por cierto, parecen un catálogo de clichés sobre los gays: decoración de interiores, repostería, danza...). En una peli infantil, el hecho de que unos personajes buenos tengan un diseño así es algo para subrayar, ya que normalmente la ecuación es "oscuro = malvado". Por cierto, en cierto modo esta escena del bar  me da la impresión además de ser una parodia de la Ostra Azul, aquel pub de ambiente en el que siempre entraban por accidente los polis de Loca academia de policía, y donde los clientes, hombres con bigotes y ropa de cuero, compartían un casto baile de tango con los protagonistas. Una curiosidad: mientras me documentaba para esta entrada, descubrí que existe realmente un bar gay llamado The Snuggly Duckling en Orlando, Florida.



Y aquí lo dejo. ¿Se te ocurren más ejemplos?

jueves, 1 de enero de 2015

Anne Igartiburu, el frío y la mujer como elemento decorativo

Esta nochevieja, Anne Igartiburu, la presentadora todoterreno de Televisión Española, tuvo un final de año complicado. Una vez más llegó la hora de presentar las campanadas en televisión, y una cosa quedó muy clara: los modistos no necesitan la misma cantidad de tela para hacer la ropa de ellos que la de ellas. Y es que si en la anterior entrada hablaba del desnudo, en esta me centraré en la ropa. 

La pasada noche, cada cadena de las principales hizo su apuesta para retransmitir las campanadas de fin de año, y unas cuantas optaron por la clásica pareja de presentador y presentadora. Presentador-de-aspecto-normal y presentadora-buenorra, podría especificar. Una combinación perenne y omnipresente en la televisión que anoche fue particularmente notoria para todo el mundo debido a las circunstancias meteorológicas. Hablando en plata: hacía un frío que pelaba, y mientras que en La Primera cadena de TVE Ramón García llevaba un traje de chaqueta y su icónica capa, Anne Igartiburu lleva un ligerito vestido rojo con transparencias que apenas la tapaba y le dejaba los brazos y los hombros al descubierto, cubriendo lo demás con un tejido semitransparente según la zona. No, no es el traje que te pondrías para dar un paseo por los Alpes en enero. Los que siguieron Twitter esa noche pudieron disfrutar de unos cuantos memes y chistes a costa de la situación, y de los gestos de tensión a causa del frío que ponía la pobre Anne.

"Sólo diez minutos más... sólo diez minutos más..."


En el caso de Cristia Pedroche, digamos que tampoco adquirió su traje en la zona de montañismo del Decathlon, y se puede decir que le faltó poco para ir directamente desnuda, ya que su traje era casi completamente transparente. Frank Blanco, su compañero, no llevaba capa, pero sí el correspondiente traje de chaqueta. Dafne Fernández, para Mediaset, iba bastante tapada comparada con las dos anteriores, y también la acompañaban una simpática troupe de actores bien enchaquetados. En Antena 3, Anna Simón, por su parte, lucía un sensual escote, y estaba acompañada de Carlos Sobera, de nuevo sobriamente vestido (ahora ya sabemos por qué la prensa nunca cubre los desfiles de ropa masculinos ni habla de la ropa de los miembros masculinos de la realeza, ni de los actores nominados al Óscar: ¡no hay nada que decir sobre ellos!).

Llevar la ropa interior a juego tiene sus ventajas

El frío que hizo esa noche (que siempre hace, evidentemente, dadas las fechas) y el gesto de incomodidad de Anne no fue sino la anécdota que puso de relieve algo muy enraizado en nuestra cultura audiovisual:

El rol de la mujer como elemento decorativo. 

Defiendo totalmente el derecho de cada persona a sentirse atraída o no por el tipo de hombre o mujer que desee, pero no podemos ignorar que existe un canon de belleza que rige nuestra cultura, y echando un vistazo a las parejas o grupos de presentadores de la pasada nochevieja, no cuesta nada distinguir un patrón: una chica convencionalmente atractiva, vestida con un traje que resalta o deja ver parcialmente su figura, y un hombre de aspecto normal y corriente bien tapadito. Seguro que Frank Blanco, Carlos Sobera, el Langui, Ramón García o Jesús Bonilla tienen sus fans, pero es obvio que no entran dentro del mismo grupo que sus compañeras de campanadas, y que yo sepa este evento lo siguen no sólo hombres heterosexuales deseando ver a buenorras, sino gente de toda clase y condición. Por otra parte, quiero que quede claro que no estoy diciendo que una chica no pueda vestirse como le venga en gana, y si lo que le apetece es llevar ropa sexy, pues evidentemente tiene toda la libertad para hacerlo. Pero la pregunta es, ¿por qué sistemáticamente tiene que ser la chica la que haga el rol de reclamo sexual?

¿Recordáis algún tándem televisivo de presentador buenorro / compañera normal? Es posible que lo haya, pero parece que es un fenómeno escaso, y se trata de una de esas excepciones que confirman la regla.

Como dato esperanzador, leyendo un poco parte de la prensa y los tuits de anoche, tengo la sensación de que el público colectivamente empieza a caer cada vez más en la cuenta en esta clase de machismo soterrado, y quizás con el tiempo empecemos a ver las cosas cambiar. Y si no quién sabe, a lo mejor el próximo año Ramón García demostrará que es un caballero de Bilbao y cubrirá con su capa a la elegante, pero aterida, Anne Igartiburu.

"Y si no, que me llamen a mí el año que viene. El frío a mí nunca me molestó".

domingo, 7 de diciembre de 2014

El desnudo masculino en la ficción y en la realidad

El desnudo del cuerpo humano siempre ha recibido un tratamiento muy particular según las épocas y culturas. Recientemente visitaba una exposición de Sorolla, y al ver el tratamiento del desnudo en sus cuadros, me asaltó ese pensamiento. El siguiente cuadro, Niños a la orilla del mar, es muy representativo y me parece que resume a la perfección el asunto:


sorolla, desnudo masculino, desnudo femenino


Como ves, se trata de una niña tapada hasta las cejas que observa a dos niños desnudos jugando. A lo largo de toda la exposición se repetía la escena, con pequeñas variaciones, pero siempre igual. Niños nadando desnudos, niños corriendo por la playa como dios los trajo al mundo, niños corriendo alrededor de un cura (!) muy fresquitos... Niñas con vestiditos largos mirando, junto a la orilla. Niñas corriendo por la orilla, con sus largas faldas ondeando al viento. ¿Acaso el cáncer de piel afectaba en mayor medida a las chicas por aquel entonces? ¿Al bueno de Sorolla le daba reparo pintar a niñas desnudas? No, claro, que no: la realidad tenía que ver más con la sociología que con la oncología o la vergüenza, obviamente.

Simplemente, está claro que el cuerpo de las niñas era considerado como algo que debía ser tapado, porque no era decente que andasen por la playa desnudas. Sin embargo con los niños no pasaba nada, porque eran hombres, y "por tanto" (léase con ironía) no eran objeto de miradas turbias. Me pregunto si las niñas simplemente no podían disfrutar de un baño en la playa, aunque fuera usando algún tipo de bañador, porque por más que miré por la exposición (en este enlace puedes hacer una visita virtual) no vi a ninguna adentrándose más allá de la orilla... .

Curiosamente, a día de hoy, en la ficción más o menos mainstream, hablo de películas y series principalmente, el desnudo masculino y el femenino tienen un tratamiento prácticamente contrario, y a partir de aquí hablo evidentemente de actores y actrices adultos.

Para empezar, el desnudo frontal masculino es a todas luces un tabú en el cine comercial y en las series. Alguno estará pensando en las series de HBO o quizá en producciones europeas, pero son dos casos un tanto particulares y a menudo excepcionales. EEUU y Europa, y Hollywood y HBO respectivamente tienen poco que ver...

En raras ocasiones vemos un desnudo frontal masculino, y cuando lo hacemos, es en ocasiones con una finalidad humorística y/o ridícula. "Un tío desnudo es gracioso", es la mentalidad que parece haber detrás. Los desnudos femeninos, por el contrario, rara vez son tratados como algo gracioso, y más bien suelen tener un componente erótico. En la mayoría de las escenas de sexo del cine comercial, raramente verás un pene, pero no te costará mucho ver un buen par de pechos y alguna vulva más o menos insinuada... ¿Por qué es esto así?

Robbie Williams en su traje de cumpleaños

Por la misma razón por la que que existe el Test de Bechdel. Por la misma razón por la que se habla de "pelis de chicas" (chick flicks, en inglés) y no de "pelis para hombres". Por la misma razón por la que las series infantiles protagonizadas por niños son para todo el mundo pero las protagonizadas por niñas son "para niñas".

Es decir: porque se considera que el espectador por defecto es un hombre (heterosexual concretamente), y por tanto los cuerpos desnudos que salgan deben excitarle. Y si sale algún tío desnudo, para contrarrestar el factor "argh, le he visto el pito a un tío, ahora me volveré gay", se presentará en tono de comedia, como algo de lo que reírse. Falsa alarma, todos tranquilos: no hay mejor forma de distanciarse de algo que riéndose de ello. Todos los acosadores y matones de patio de colegio del mundo lo saben muy bien. 

De una manera opuesta pero paradójicamente similar, podemos observar cómo en numerosas culturas el cuerpo femenino es sistemáticamente ocultado con ropas y pañuelos. El tema evidentemente da mucho de sí y tiene muchas ramificaciones, pero básicamente todo se resume en que para proteger el honor de una familia, el aspecto de la mujer, su belleza en particular, debe ser ocultada y protegida de la mirada de los demás, y así no provocar deseo.


"¿Sabes que ayer entre la multitud me pareció ver a mi prima?"

Sin embargo, si nos ponemos a buscar algo similar para el caso de los hombres, vemos que no hay un equivalente (lo más aproximado que se me ocurre es el pañuelo de la cabeza de los hombres sijes). En ninguna cultura se considera al cuerpo masculino como algo que debe ser completamente tapado en público. A menudo, en nuestra sociedad, escuchamos a la gente comentar con enfado cómo a las chicas que llevan este tipo de prendas (burkas, etc.) se les exige ir bien tapadas, incluso cuando están de viaje en países donde no existen esas leyes al vestir, pero en cambio ellos pueden ir como quieran.

Sobre esta reflexión, que comparto, me gustaría profundizar un poco más y añadir que la cuestión no es sólo que ellos se pongan lo que quieran y ellas no, sino también qué rol estás atribuyendo automáticamente a cada sexo al hacerlo, y es aquí donde entra la similitud con el tratamiento del desnudo en la ficción occidental de la que hablaba antes.

En pocas palabras, la mujer es considerada objeto de atención, y el hombre, sujeto observador. Cuando se las obliga a llevar cualquier tipo de prenda que las oculta, ellas deben taparse para que ellos no las miren. Cuando en una película americana ella se desnuda pero él no, de igual manera es porque, repito, se está considerando que ella por definición es el objeto a observar, y él el sujeto observador.

En la mentalidad profundamente machista y androcentrista que ha provocado esta situación, ni por un momento se plantea la posibilidad, el hecho, de que las mujeres también tienen dos ojos y un cuerpo, y que ellas también pueden disfrutar de la visión del cuerpo desnudo o poco cubierto de un hombre, si es eso lo que les atrae. Simplemente no se tiene en cuenta. Sus deseos y sus opiniones no sólo no son escuchados, sino que para empezar no se tiene en cuenta ni tan siquiera su misma existencia

¿Existe mayor discriminación? 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Katniss Everdeen y la libertad de elegir


"Nunca quise nada de esto. Nunca quise estar en los Juegos. Sólo quería salvar a mi hermana y a Peeta". 

Existe un arquetipo muy utilizado en la ficción: el del elegido. Una antigua profecía presagió que un día llegaría él o ella, y derrotaría el mal, cambiaría la faz del universo, detendría el apocalipsis. Tenemos incontables ejemplos en el cine, la televisión, los cómics, etcétera. Es un recurso de guión con mucho potencial y por tanto ampliamente usado.

Y tenemos también subversiones y deconstrucciones de este arquetipo: como la inolvidable Katniss Everdeen, protagonista de la saga Los juegos del hambre, cuya tercera parte en versión cinematográfica, Los juegos del hambre: Sinsajo - parte 1, se estrenaba el pasado viernes. Aviso: si no has leído todos los libros, atención porque cerca del final de la entrada hay spoilers.

Katniss no es una heroína normal. Poco sociable, de carácter brusco, más bien antipática y seca, tímida. Sin comerlo ni beberlo se ve obligada a participar en los "juegos" que dan nombre a la saga, una suerte de circo romano creado para la diversión (y sometimiento) de las masas, presentándose voluntaria cuando su dulce y frágil hermana Primrose es elegida por sorteo para participar.

Este acto forzoso de amor por su familia y valentía no es el primero: ya anteriormente se nos ha explicado cómo Katniss se vio obligada a saltarse las leyes y cazar animales en el bosque que rodea su distrito, cuando años atrás su padre murió y su madre entró en una profunda depresión que la dejó completamente incapaz de sacar adelante a su familia. Katniss, ante el riesgo inminente de ver a su adorada hermana, su madre y a sí misma morir de hambre, agarró un arco y unas flechas e hizo lo que debía hacer, forjando de esta manera un carácter duro y resolutivo producto de la necesidad.



Una vez envuelta en el torbellino de los Juegos y todo lo que les rodea, Katniss se ve tratada como un pelele a merced de los intereses e intenciones de los que la rodean. Su equipo de preparación busca una "estrategia de mercado" para hacerla atractiva para el público y conseguir patrocinadores, imprescindibles para su superviviencia. La maquillan, la visten, le dicen cómo hablar, le inventan historias melodramáticas para el consumo de los televidentes. Pero cuando, en su examen final, debe impresionar a los inversores, lo hace desafiándolos. Y una vez dentro de la arena de combate, la obligan a elegir entre asesinar o ser asesinada.

En medio de todo este engranaje, Katniss encuentra siempre la forma de rebelarse y hacer prevalecer sus propias intenciones: primero, forjando una alianza con Rue, posiblemente una de las participantes más débiles, y honrando su muerte cuando finalmente esta fallece, un acto inédito entre los participantes. Y luego, haciendo el acto de rebeldía definitivo, amezando con suicidarse y privar al público de un ganador si los organizadores del juego no permiten que haya dos ganadores ese año, algo de nuevo inédito hasta entonces y que le permite salvar la vida de su amigo Peeta.

Katniss utiliza la señal de los tres dedos para honrar la muerte de Rue

Las semillas de la revolución, en una sociedad desigual y oprimida como es la de Panem, van siendo plantadas, y Katniss, de manera totalmente inconsciente e involuntaria, se va convirtiendo en el rostro de la rebelión: el Sinsajo. En el mundo del libro, el sinsajo es un ave que nació como híbrido entre el charlajo, un pájaro espía creado por el gobierno para destruir a los rebeldes, y el humilde sinsonte, un pájaro (que existe realmente) que imita los cantos que oye. El paralelismo es muy interesante: el sinsajo fue el resultado de un intento fallido del gobierno de controlar a las masas, volviéndose contra él, y Katniss, futuro icono de la rebelión, empezó siendo un mero peón del gobierno. Katniss fue "elegida", sí, pero finalmente son sus propias acciones y sus pequeños sabotajes al sistema lo que la impulsan a una posición de notoriedad que ella nunca pretendió ocupar. 

A lo largo del segundo libro, de nuevo Katniss se ve envuelta en el horror de los Juegos, en un nuevo intento del Gobierno de Panem por aplacar a las masas. El presidente Coriolanus Snow la amenaza con quitarle "lo que más quiere" si no cumple su papel y calma a un pueblo cada vez más inquieto y deseoso de romper con la dictadura del Capitolio, capital opulenta y decadente de la nación. Sin embargo, de nuevo las cosas se tuercen, y una vez más Katniss pone fin a unos juegos que le han sido impuestos saltándose las normas y acabándolos a su propia y apocalíptica manera: destruye la arena de combate redirigiendo un relámpago hacia la bóveda del recinto, provocando el caos y dejando a los juegos sin un final ni un ganador.

En el tercer libro, las cosas dan un profundo giro, y en esta ocasión Katniss vuelve a verse utilizada como herramienta en los intereses de terceras personas: ni más ni menos que los Rebeldes del Distrito Trece, liderados por la presidenta Alma Coin, que ven en ella el símbolo que los ciudadanos de Panem necesitan como inspiración para levantarse. Una vez más la maquillan, le dan frases, la visten, le graban vídeos promocionales, tratan de convertirla en un símbolo. Pero Katniss, "la chica en llamas", es una olla a presión volátil e impredecible, y como dicen en varias de ocasiones otros personajes, "ni ella misma sabe lo que va a hacer". Finalmente, como bien sabe su mentor Haymitch, son sus acciones improvisadas y producto de sus propios deseos las que la han hecho convertirse en lo que es.



La saga, pese a ir dirigida a un público juvenil, se aleja bastante de los cánones de este tipo de ficción, y una de las mayores muestras de ello es el sombrío y hasta cierto punto deconstructivo final de la obra, en el que no se produce nunca la esperada confrontación final entre Katniss y el presidente Snow. "¿Cómo iba una adolescente a adentrarse sola en una base militar y asesinar al presidente de una nación?", parece la pregunta tácita que la autora del libro, Suzanne Collins, hace al lector. No: el intento desesperado de Katniss de asaltar la presidencia acaba en la muerte de su hermana Primrose, y la rendición del gobierno tiene lugar en un anticlimático fuera de plano, mientras Katniss cae inconsciente y después en estado semi catatónico producto de la muerte de Prim, la persona a la que más quiere en el mundo.

A Katniss se le concede la gracia de ejecutar, con su icónico arco y flechas, al presidente Snow, una vez acabada la guerra, en un acto de nuevo televisado para toda la nación. Y es entonces donde, en uno de los giros en mi opinión más brillantes del relato, Katniss lleva a cabo su rebeldía final, y dirige su flecha hacia la presidenta Alma Coin, responsable indirecta de la muerte de su hermana.

Por última vez, Katniss Everdeen se niega a seguir el guión que otros han escrito para ella.

A lo largo de toda la historia, vemos como Katniss es"elegida" siempre por los demás para hacer un determinado papel en cada ocasión, pero sin embargo es capaz de tomar el mando y dentro de sus limitaciones, encontrar siempre la manera de elegir por sí misma, y es eso, y no una profecía, lo que la convierte finalmente en una heroína.

Y nada más que añadir. Gracias a Pepe por la inspiración para esta entrada y por descubrirme este divertido y certero meme

jueves, 23 de octubre de 2014

La hora de la Viuda Negra

Desde hace unos años ya, lo que se ha dado en llamar el Universo Marvel Cinematográfico lleva dando alegrías al público (y a la propia Marvel) con una serie de películas de superhéroes ambientadas todas en la misma línea temporal, con notable éxito de público y crítica. Dejando de la lado la oscuridad deconstructiva de su rival DC, las películas de Marvel se han caracterizado por tener un aspecto en general bastante colorido y un tono principalmente optimista, a ratos hasta humorístico.

Como digo, las peliculas conforman una especie de universo paralelo al de los cómics y por lo tanto los mismos personajes entran y salen en diferentes películas: quizás en una el protagonista es Iron Man, pero Ojo de Halcón hace un cameo, o también Hulk. Todos ellos se reúnen y comparten el foco en Los Vengadores, que es algo así como la gran saga unificadora, pero al mismo tiempo, casi todos ellos tienen pelicula "en solitario". Hay una excepción notable: Natasha Romanova, alias la Viuda Negra.

La explicación oficial de Marvel de por qué no tiene peli propia es un tanto nebulosa. Hay algún guión fantasma rondando por ahí, hay susurros y teorías, pero de momenta todo son castillos en el aire. Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios, ha ido entre tanto justificándolo con alguna que otra explicación cuando se le preguntaba por esto. Les parece más interesante verla relacionarse con sus compañeros, no tienen aún un guión que les convenza; o la más rocambolesca: dado que ya ha ha participado de forma prominente en varias pelis y tiene cierta fama, ya no se les reconocería el mérito por dedicarle una película en solitario. No, yo tampoco entiendo el razonamiento.

Sin embargo, la impresión que da es que, en la sombra, aunque nadie lo diga oficialmente, la causa real quizás es el conocido mito de Hollywood que afirma que las películas de acción protagonizadas por chicas no venden. En la década de los '00 hubo varios intentos protagonizados por actrices de primera fila, y efectivamente, todas se pegaron una considerable hostia en lo que a crítica y público se refiere. Ultraviolet, Elektra, Aeon Flux, Catwoman... Si he de ser sincero, aún reconociendo que ninguna de estas películas puede ser calificada de "buena", opino que todas ellas tienen sus cualidades reivindicables.

Pero eso es tema para otro artículo: hoy voy a hacer una lista de las cinco razones por las que opino que el cliché de que las chicas y la acción no funcionan en taquilla es completamente falso, y que en concreto una peli de la Viuda Negra bien realizada es completamente capaz de funcionar en taquilla. Y sin más rodeos, empezamos.

"¿Sólo cinco? Si me pongo yo a pensar me salen como mínimo cien"

1. Los fracasos en taquilla de muchos de esos intentos pasados se debieron en gran parte a unos guiones pobres.

Como digo, cada una de aquellas pelis tenía en mi opinión algo para reivindicar, pero es innegable que todas sufrían de unos guiones flojos, flojos. Catwoman, como entretinimiento palomitero, era divertida y no se tomaba nada en serio a sí misma, pero era bastante ridícula. Ultravioleta no tenía pies ni cabeza y el guión era más delgado que la cintura de Milla Jovovich, pero el diseño de producción era fascinante, básicamente una muestra de forma sin ningún fondo. Elektra contaba con un guión muy descompensado pero con apuntes interesantes (como curiosidad, supera sin despeinarse el test de Bechdel y deja la trama romántica muuuuy en segundo plano, una rareza), y una interpretación de Jennifer Garner sobria pero con ciertos matices. Etcétera. En fin: ninguna era material de blockbuster veraniego, y el público, pese a todo, sí que le exige un poco más a su pasatiempo palomitero.

2. También han fracasado películas de acción protagonizadas por hombres... 

...y eso no hizo pensar a nadie que los hombres eran veneno para la taquilla. Aquí entra en juego cierta tendencia a considerar que las cosas relacionadas con una mujer tienen valor universal, mientras que lo contrario describe específicamente a un caso ("Menganita se comporta de determinada manera: es que las mujeres son así", versus "Fulanito hace tal cosa: es que él es asi"). Superman tuvo un par de secuelas que nadie quiere recordar, y no hace tanto un reboot/secuela que tampoco funcionó como la productora esperaba. Pero aún con todo unos pocos años más tarde volvieron a intentarlo con The Man Of Steel. Las críticas fueron variadas: 56% de aprobados en el agregador de críticas Rottentomatoes.com, que hace una media estadística de todas las críticas que encuentra por internet. Hulk ha tenido ya dos oportunidades separadas en espacio de sólo cinco años (!!!!) y ninguna cuajó verdaderamente entre crítica y público. En su última aparición en un puñado de años, ya cuenta con su tercer actor, en la peli de Los Vengadores. Linterna Verde naufragó en 2011 pese a contar con un actor tan popular como Ryan Reynolds como cabeza de cartel. Lobezno tuvo un primer spin-off que recibió una acogida bastante tibia, lo cual de nuevo no impidió que se le diera una nueva oportunidad poco después (esta vez con un resultado mucho mejor, todo sea dicho). Pues no, a la vista está que los del equipo XY no estamos automáticamente a salvo del fracaso, pero sí tenemos el beneficio de las segundas y terceras oportunidades, y de la no generalización.

No hay más que ver la cara de cabreo que se les quedó a todos

3. Existen un buen puñado de precedentes de películas y series de acción de éxito protagonizadas por chicas. 

¿A alguien le suena de algo Alien y la teniente Ripley? ¿Lleva alguno la cuenta de las secuelas de Resident Evil que van ya? ¿Recordáis a Buffy la cazavampiros, a Xena la princesa guerrera, a la femme Nikita, a Sydney Bristow de Alias? Pues sí: la historia nos demuestra que cuando pones a una actriz competente y con carisma al frente de un guión atractivo, las cuentas cuadran y el público entra. Lo que nos lleva al siguiente punto, y entramos ya en razones más concretas para pensar que una pelicula específicamente de la Viuda Negra es viable.

3. Scarlett Johansson. 

La actriz que encarna a a Viuda Negra no es una cualquiera. A un talento interpretativo demostrado ya en varias ocasiones y en varios registros (la adolescente en un momento de transición de Ghost World, la melancólica inmigrante de Lost in Translation, la choni con pretensiones de Don Jon, la estudiante desgarbada de Scoop, la voz incorpórea de Her...), se suma una cualidad personal difícil de encontrar y de medir: un enorme carisma. SJ desprende un potente magnetismo y es capaz de dotar de interés casi con su sola presencia a cualquier personaje. Si hay alguien en cuyas manos puedes poner el futuro de un blockbuster, es ella.

4. El éxito de la reciente Lucy.

La película desde luego no inventa la pólvora, y al guión se le pueden achacar unos cuantos defectos, quizás el peor de los cuales que a los pocos minutos de empezar, el espectador se vea ya incapaz de identificarse con su protagonista. Sin embargo, un director capaz de dotar de gancho y ritmo a la peli y una actriz como la que acabo de describir, son capaces de sacar el conejo de la chistera y acabar dándonos una de las pelis de acción más divertidas y carismáticas de este año. Quizás definirla como "de acción" es un poco inexacto, pero en definitiva lo que importa es que el público diana es básicamente el mismo, así que la peli funciona como un ensayo enmascarado de Black Widow: The movie. Y a la vista está que el ensayo ha aprobado con nota.

"Más te vale que des luz verde a mi peli ya, Kevin"

Y aquí lo dejo. Pese a todo, teniendo en cuenta el rendimiento comercial tan bueno que está teniendo el Universo Marvel Cinematografico, tengo la sensación de que no es tan difícil que se animen por fin a hacer la peli de marras antes o después. Con suerte los números cuadrarán, y eso animará a otras productoras a intentarlo también... Y quizás el mito al que hacía alusión al principio de la entrada irá cayendo en el olvido, con lo que podremos ir teniendo un poco más de variedad en la representación en el cine. Y es que cada vez que exterminamos un mito estúpido, damos un paso más hacia delante.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cuerpos reales

 Este verano han sonado, y siguen coleando todavía, dos canciones con un tema similar: las curvas que una "mujer de verdad" debe tener, frente a la tiranía de los cuerpos flacuchos de las pasarelas. Las canciones en cuestión son "Anaconda", de Nicki Minaj, y "All About That Bass", de Meghan Trainor. La primera se centra específicamente en el pandero XL de Nicki, estrella absoluta del video (su culo, digo, no la propia Nicki), y la segunda en el cuerpo en general de Meghan Trainor, que tampoco se ajusta al canon de las pasarelas. Una estrella del pop y una recién llegada con un éxito veraniego bajo el brazo, reivindicando la belleza de las curvas.

A las dos les une también el amor por el rosa, al parecer


Qué bien, ¿no?

No.

La intención quizá era buena. Desde luego una gran parte de los medios presiona para que si no encajas en esos pantalones pitillos tan ajustados te sientas culpable. Las modelos siguen prácticamente todas el patrón esquelético, y cuando alguna no lo hace, se la vitorea efusivamente por romper con los cánones, y todas sus entrevistas se centran en cómo su peso no se ajusta a lo habitual. Es decir: se la felicita por ser la excepción que confirma la regla. Eso por no mencionar que normalmente estas modelos "raras" son tratadas como elefantes blancos a los que encumbrar durante un tiempo, hasta que pase la moda y todo siga igual.


¿Alguien recuerda a Beth Ditto, esa chica que durante unos meses fue la musa de todo el mundo? (Confesión: no, yo tampoco recordaba su nombre, y me costó un buen rato de Google encontrarla).

Así pues, ¿por qué no aplaudo simplemente a ambas cantantes por su reivindicación de un cuerpo más voluptuoso y espero que esto se convierta en la norma?

Primero, porque también estaríamos mintiendo si dijéramos que este es el cuerpo "real" de la mujer, así, como norma general. Y segundo, porque ambas canciones caen en la misma falta: menospreciar a las chicas delgadas. Nicki rapea "fuck those skinny bitches" ("que les den a esas perras delgadas"), y Meghan también menciona a las "skinny bitches" en su canción, aunque es cierto que luego medio lo retira y dice "ya sabes que eres perfecta de los pies a la cabeza". Hubiera sido tan fácil ahorrarse esa primera frase y ya está...

Es muy común que a la hora de reivindicar algo, se recurra a menospreciar su contario, cuando en muchos casos, como este mismo, dos cosas opuestas pueden coexistir y ser válidas a la vez. Y es que la realidad es que no hay un cuerpo "real" de las mujeres o de la gente en general, ni una sola "belleza real", como decía una marca de cremas y jabones. Decir que sólo una mujer es "de verdad" si tiene curvas, es insinuar que que las mujeres que por naturaleza tienen un cuerpo delgado o directamente escuálido no son "reales", o pertenecen a un subgrupo inferior de la feminidad. Y así, finalmente caemos en el mismo error del que acusamos a las pasarelas del mundo cuando decimos que no representan a la mayoría de las mujeres.

Podríamos llevar a cabo una estadística de pesos y medidas, y sacaríamos una media concreta con la que comparar a todo el mundo... Lo que sería una tontería enorme, porque finalmente lo que importa es que las variedades de cuerpo son infinitas, y todas merecen el mismo respeto y consideración de "reales".

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Yo no soy feminista, pero...

"Yo no soy feminista, pero [insertar aquí frase expresando el deseo de alcanzar la igualdad en determinado campo]". (Cientos de personas, diariamente).

Mucha gente teme definirse a sí misma como feminista. Y sin embargo, por puro sentido común y humanidad, rechazan el machismo, y expresan opiniones que, lo pongas como lo pongas, son... feministas. ¿Qué está pasando?

Sí, hay que afrontarlo: la palabra feminista, en los últimos años, ha ido adquiriendo connotaciones negativas a ojos vista, y desde hace relativamente poco se empieza a oír la palabra "feminazi" con frecuencia creciente. "Las" feministas, según la percepción de una parte considerable de la sociedad, son unas locas radicalizadas que odian a los hombres (cuando no son directamente lesbianas, ya sabes, esas chicas que odian a los hombres pero en lo que realidad necesitan es que un tío las folle bien tienen relaciones con otras chicas), van hechas un desastre y están todo el rato amargadas y quejándose por todo. Menudo grupito, las feministas, ¿eh?

Rebobinemos. Y empecemos a cortar los metros de tela que el asunto tiene.

No: el feminismo no es apoyado únicamente por las mujeres ni tiene por objetivo aplastar los hombres. El feminismo busca la igualdad de derechos para las mujeres respecto a los hombres. Y entonces, si busca la igualdad de todos, ¿por qué se llama entonces feminismo y no "personismo"?, alguno podría decir. Pues muy fácil. Porque históricamente, adivina quién ha ocupado una posición de inferioridad. Quién no podía votar. Quién tenía que pedir permiso a su marido para abrir una cuenta bancaria. Quién sólo podía dedicarse a un puñado de trabajos "aceptables" (cuando no considerados "indignos" para los hombres). Y adivina quién a día de hoy sufre estas y otras clases de discriminación aún peores a lo largo y ancho del mundo. Pues sí, evidentemente el nombre de esta corriente tenía que ser "feminismo", porque estaba claro quiénes estaban siendo ninguneadas.

Desear la igualdad respecto a otro grupo social, por mucho que nos empeñenemos en simplificar, no implica despreciar a ese grupo. Eso tiene otro nombre, en este caso misandria, que es exactamente lo opuesto de la misoginia, y curiosamente es una palabra muchísimo más desconocida a nivel popular; lo cual da que pensar bastante (dato curioso: mi corrector ortográfico conoce la palabra "misoginia", pero no "misandria"). En la cultura popular (los chistes, las comedias, las series, etc.) se alude a menudo a una interminable "guerra de sexos" en la que los participantes de cada bando tienen unas características estereotipadas que a fuerza de machacar muchos dan por ciertas, como si viviésemos todos en una telecomedia donde en vez de seres complejos fuésemos clichés bidimensionales caminando por un decorado. "A las mujeres no hay quién las entienda", "Los hombres son tontos y simples", "Cuando se juntan varias amigas hablan exclusivamente de hombres", "A los hombres sólo les interesa el fútbol y el sexo", y un largo, estúpido y simplificador etcétera.

Piensa por ti mismo y olvídate de los clichés que gran parte de la cultura trata de inculcarte por pura inercia, por pereza, por dejadez, por falta de la independencia necesaria para usar tus ojos y tu mente por ti mismo y no adoptar ideas de segunda mano. Sí, evidentemente existen mujeres que mezclan el feminismo con la misandria, y para mucha gente su presencia tiñe de negatividad todo este movimiento social. En todas las doctrinas y corrientes de pensamiento existen manzanas podridas: hay ecologistas dispuestos a matar, hay abogados corruptos, hay miembros de ONGs que roban dinero de los donativos. ¿Estas personas definen a todo el resto, definen la propia idea original? No, por supuesto que no. Con el feminismo pasa lo mismo. Tampoco las lesbianas son por definición odiadoras de hombres, obviamente.

No hay ninguna necesidad de disculparse por expresar el deseo de igualdad entre sexos. No hay ninguna necesidad de matizar que no se es feminista, como si fuera algo vergonzoso serlo. Cuando denuncias y hablas abiertamente sobre una desigualdad social entre hombres y mujeres, estás expresando una idea feminista, y eso nunca será algo malo ni vergonzoso.

Así que, para acabar, te propongo algo. La próxima vez que sientas la necesidad de hacer una aclaración como la que abre esta entrada, o añadir ese "pero" matizador totalmente innecesario... párate un segundo y plantéate por qué sientes la necesidad de hacerlo.